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viernes, 16 de enero de 2015

Crónica en dos partes

Operación poética esencial 

En esto ver aquello. Octavio Paz y el arteMuseo Palacio de Bellas Artes

Primera parte

   Por José Manuel Ruiz Regil
Analista cultural de Arte Duro Gallery, Curators & Dealers




2014 fue un año de gala para el Palacio de Bellas Artes. Celebró los 80 años de su fundación con cientos de actividades culturales y artísticas (conciertos, exposiciones, homenajes, conferencias, presentaciones) y, entre ellas, una que dio pie a la mega exposición con que cerró sus festejos; muestra que celebra el centenario del natalicio de uno de los poetas mexicanos más destacados de la modernidad: Octavio Paz Lozano, primer intelectual mexicano a quien se le otorgó el Premio Nobel en 1990. Un autor que profesionalizó las letras demostrando su importancia y trascendencia no sólo en las esferas literarias (poesía, ensayo, edición), sino en la política, la diplomacia, el periodismo, las artes en general y en específico la plástica internacional y mexicana.
   

 Sus diversos intereses lo llevaron a explorar, reflexionar y pensar la estética de muchos de los actores más importantes del siglo XIX y XX, como Picasso, Georges Braque, David Alfaro Siqueiros, Joan Miró, Jackson Pollock, Remedios Varo, Diego Rivera, Frida Kahlo, por citar algunos nombres de quienes se podrán admirar sus trabajos incluidos en esta curaduría; con una potencia poética en sus ensayos que revolucionó el arte de la crítica, y legitimó la expresión de la experiencia estética subjetiva como un género que contribuye a entender y a compartir –en la medida que el poeta es traductor- las preocupaciones, denuncias y demandas de un pequeño grupo de la sociedad que ejerce la autocrítica y la fuerza de la conciencia, a través de un lenguaje abstracto universal que trasciende el tiempo: el arte. 

Sus reflexiones, epifanías y revelaciones, reunidas en los dos volúmenes denominados Los privilegios de la vista, frase tomada del poeta Luis de Góngora, han servido de eje curatorial para crear un recorrido multidireccional (diacrónico y sincrónico, como lo expresa Héctor Tajonar, curador de la muestra) que nos permite disfrutar sus afinidades estéticas y afectivas, y sustentarlas con bellos fragmentos de su escritura, grabados para la guía auditiva con la voz de Laura Rodríguez, en su mayoría.

En esto ver aquello. Octavio paz y el arte, abierta al público de septiembre de 2014 a enero de 2015 es una experiencia multisensorial que no termina al desocupar las salas, pues esa suerte de ubicuidad atemporal que ofrece el mundo virtual permite extender el gozo de este homenaje al poeta a través del micrositio
donde podemos encontrar no sólo la reseña de la exposición, la biografía del autor, las fotografías de las obras que se exhiben, los videos, los boletines, el calendario de las actividades del Programa Académico, que reunió expositores de la talla de Anthony Stanton, Eduardo Matos Moctezuma, Adolfo Castañón, y otros dignos representantes del pensamiento contemporáneo no menos importantes, (Aquí se pueden ver sus intervenciones) sino también cinco Playlists de música seleccionada por artistas destacados de la música contemporánea (Roco Pachukote de Maldita Vecindad, Camilo Lara – Instituto Mexicano del Sonido, Natalia Lafourcade y Quique Rangel de Café Tacuba), quienes realizaron una curaduría musical para acompañar los diversos núcleos de la exposición. Por lo tanto propongo que hagamos un recorrido literario multimedia, partiendo de la escucha del primer Playlist, hecho por Lifeboxset, y abarca los cinco núcleos generales (1, Picasso y el cubismo; 2, Apariencia desnuda; 3, Caminos a la abstracción; 4,Subversión surrealista; 5, La sonrisa de eros).


Con este fondo musical del movimiento Con Moto del Concierto para dos pianos de Igor Stravinsky, transitemos por la explanada del Palacio de Bellas Artes donde se encuentra la obertura de la exposición: “Síntesis y confluencia”. En ella podemos admirar la presencia monumental de cinco piezas escultóricas de autores del siglo XX, Henry Moore (Reclining figure: arch leg), sensualidad abstracta de evocación femenina; Vicente Rojo (Volcán primitivo 290) arquitectura prístina de resonancias mágicas; Eduardo Chillida (Arco de la libertad) portal surrealista, espejo de las utopías; y Juan Soriano (Dafne II) deidad atrapada en bronce, fronda de laurel vigía. Aquí se puede ver el video del montaje de las piezas.

Una vez traspasado el arco de seguridad, en el vestíbulo del palacio dialogan de extremo a extremo dos piezas: Chac Mool (Chacmolita, para los cuates), del Museo Regional de Antropología de Yucatán, Palacio Cantón, INAH, y enfrente la estilización de esa misma idea en versión de Henry Moore con Working Model for two piece reclining figure: cut (Modelo preliminar de una figura reclinada de dos piezas: corte), del Nelson Atkins Museum, Kansas City. También están Mannari, de Isamo Noguchi, una ventana al mundo totémico, y Estela 12 de Vicente Rojo, geometría encriptada que dialoga en el tiempo.
   

La iconografía promocional de la exposición obedece a un excelente esfuerzo de comunicación realizado por la institución. Al subir la gran escalinata nos recibe la mirada escrutadora del poeta en un cartel monumental que pende del primer piso del muro frontal de la Sala Internacional.

Pero, ¿Qué tiene que mostrar un poeta (artista de la palabra) en un museo donde tradicionalmente se presentan exposiciones de obra gráfica (pintura, escultura, video)? Octavio Paz es un poeta singular, politemático, actor de su tiempo, visionario y custodio de un vasto conocimiento y sensibilidad que conforme pasa el tiempo crece en su obra, y se convierte en un inagotable tesoro cultural. Su inmensa obra es testimonio de un interés constante por conocer, saber, entender al otro; al semejante y al disímbolo; mirarlo en sus múltiples expresiones y cantar al unísono en su forma y su color. Paz ha vertido su ojo semántico no sólo en el mundo de la literatura, sino en el de la política y las artes plásticas, especialmente en aquellas que por su calidad simbólica, discursiva, estética y de realización técnica, representan los hitos de transformación histórica, lo mismo que en el ámbito social, y en el de muchas otras disciplinas. Pero la trascendencia de sus reflexiones en torno a los diversos movimientos pictóricos del siglo XX, así como de las artes mesoamericanas e hindúes, es la eclosión de una tradición cultivada por poetas cuya creación no fue suficiente para expresar el inmenso caudal de emociones e ideas que los habitaban, y de la mano de pintores, escultores, músicos, arquitectos, bailarines y otros artistas sumaron su voz al discurso estético de su tiempo (la modernidad), fungiendo no sólo como espectadores privilegiados de sus creaciones, sino como traductores, amplificadores, inductores del gusto y la reflexión, como Charles Baudelaire, Guillome Apollinarie, Stéphane Mallarmé, Ezra Pound, Xavier Villaurrutia, Rubén Bonifáz Nuño, Luis Cardoza y Aragón y muchos otros que han conformado este linaje en el que Paz se inserta, para inspirar a nuevas generaciones a ejercer el arte de sentir-pensar, más allá de los dogmas académicos; afrontar la experiencia estética como una plataforma de lanzamiento hacia la creatividad, y rozar la espiritualidad en la expresión. Con su mirada, Paz nos ha devuelto una patria anhelada, unas raíces olvidadas, un futuro posible; nos ha explicado la trascendencia de nuestro lugar en el mundo.
   

 En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte se distribuye amablemente en prácticamente, todas las salas del Museo Palacio de Bellas Artes, y ha convocado la participación de más de cien instituciones museísticas, fundaciones, y colecciones particulares de todo el mundo, lo cual significa un gran éxito de gestión cultural. Y por eso es que pediré un poco de paciencia al hipotético lector de esta crónica, para que repase al menos, los nombres de todas las piezas que se muestran, pues la presencia de cada una de ellas simboliza una gestión muy compleja.

“Esto nos deja ver aquello y, a veces, esto se transforma en aquello. Todas las artes, lo mismo las verbales que las visuales son de esencia metafórica (…) La realidad del arte es siempre otra realidad”. Este pensamiento estético de Octavio Paz es el eje rector del inmenso recorrido por las diversas voces del arte universal. Operación poética esencial.

La muestra está integrada por 228 piezas, entre pinturas, esculturas, grabados y fotografías de artistas que destacaron por sus búsquedas estéticas en el siglo XX, expresadas principalmente en las vanguardias, entre estos Pablo Picasso, Diego Rivera, Georges Braque, David Alfaro Siquieros, Joan Miró, Jackson Pollock, Remedios Varo y Frida Kahlo, así como Leonora Carrington, Manuel Álvarez Bravo, Henri Michaux, Isamu Noguchi, Marcel Duchamp, Paul Klee, Robert Motherwell, Mark Rothko, André Masson, Richard Dadd, José Clemente Orozco y Lilia Carrillo, entre muchos otros.

Una lúdica y fina museografía, coordinada por Miguel Fernández Félix, Director del Museo Palacio de Bellas Artes y su equipo de trabajo, aprovecha los lenguajes audiovisuales y tecnologías disponibles de estos tiempos para entregar al espectador una experiencia holística que enriquece su percepción acerca de la obra, el pensamiento y las filiaciones de Paz. De esta manera podemos encontrar bellas vitrinas con juegos de luz que exhiben las primeras ediciones de algunos de sus títulos como Libertad bajo palabra, Las peras del olmo, Corriente alterna... Un icono lumínico apunta hacia el párrafo seleccionado, éste se proyecta en el espacio, revelando al ojo una caligrafía que ofrece una lectura más amable del texto en cuestión. 



Una fila de pantallas sensibles al tacto responden al interés del usuario, desplegando fragmentos cronológicos de la vida de Paz, y hallando una correspondencia con el panel de fotos gigantes que muestran la imagen representativa del autor en cada época. A ambos extremos de la Sala Internacional se proyectan videos con entrevistas y reportajes seleccionados de los muchos testimonios que se han recogido a lo largo de la vida del autor.


    
"El cubismo y Picasso"
Iniciemos el recorrido que empieza en la Sala Nacional. Tal vez para este momento ya estarás, lector, escuchando el Poeme Electronique, de Edgard Varese, track número 3 del Playlist, , o querrás saltar al Playlist # 5 “Movimientos artísticos”, que realizó Quique Rangel de Café Tacuba, y empieza con Cuarteto para cuerdas número 3, de Michael Nyman.


El primer núcleo “El cubismo y Picasso” muestra la obra de representantes de este movimiento con los que Paz tuvo contacto a partir de su participación en el movimiento contra el fascismo en España. El cubismo y el surgimiento de las vanguardias, coincide con el estallido de la Primera Guerra Mundial y con el nacimiento de Octavio Paz, quizás por eso se sintió llamado a dialogar con las raíces de su tiempo, para ayudarnos a comprender la ruptura del mundo, donde el interés por una estética retiniana ya era cosa del pasado. La sala nos da la bienvenida con un retrato alegórico del poeta, realizado por Alberto Gironella, propiedad de Marie-José Paz. 
 
Retrato de Octavio Paz por Alberto Gironella.
“El arte de Picasso encarna una suerte de feroz fidelidad–una fidelidad hecha de invenciones–, la estética de la ruptura que ha dominado a nuestro siglo”, dice Paz. En este primer pasillo podemos ver 1.- Culliere et bol (Cuchara y tazón) 1918, de Juan Gris (1887-1927) Colección Pérez Simón. 2.-Violin and Candlestick (Violín y Candelabro) 1910, de Georges Braque (1882-1963) San Francisco Museum of Modern Art. 3.-Maqueta de Pabellón de España en la Exposición Internacional de Paris, 1937, de Luis Lacasa (1899-1966) y Josep Luis Sert (1902-1983), Museo Nacional de Arte Reina Sofía. 4.-Las Meninas, 1957, Pablo Picasso 1881-1973) Museo Picasso, Barcelona, de quien ha dicho Paz: “La excentricidad de Picasso es arquetípica. Un arquetipo contradictorio, en el que se funden las imágenes del pintor, el torero y el cirquero. Las tres figuras han sido temas y alimento de buena parte de su obra y de algunos de sus mejores cuadros; el taller del pintor con el caballete, la modelo desnuda y los espejos sarcásticos. (O.C.VII: 77) y 5.- Retrato de Martín Luis Guzmán,1915, de Diego Rivera (1885- 1957) Colección Fundación Televisa, A.C.

Esta primera parte evidencia la profunda admiración que Paz sentía por el que consideraba “el artista más grande del siglo XX, y las afinidades político-sociales que compartía con el movimiento cubista. “La pintura es la crítica del movimiento pero el movimiento es la crítica de la pintura. Picasso es lo que va a pasar y lo que está pasando, lo venidero y lo arcaico, lo remoto y lo próximo”.
   

El extremo oriente de la sala fue dedicado a recordar la obra y el pensamiento de Marcel Duchamp, pretexto del segundo núcleo, denominado “Apariencia desnuda”. Se instalaron pantallas para proyectar una entrevista con el autor del “ready made”, y otra con una entrevista a Paz sobre el artista; una vitrina para exhibir el libro donde Paz reflexiona sobre este artista: Duchamp o el castillo de la pureza (1968), que es un análisis de La novia desnudada por sus solteros, mejor conocida como El gran vidrio, fotografía que se muestra también, donde aparece el autor sentado a la mesa jugando una partida de ajedrez con una mujer desnuda. “Duchamp es un clown. La libertad no es un saber sino aquello que está después del saber. Es un estado de ánimo que no sólo admite la contradicción, sino que busca en ella su alimento y su fundación (…) Gracias al humor, Duchamp se defiende de su obra y de nosotros que la contemplamos, la admiramos y escribimos sobre ella”. (O.C. VII:188).
    

Un muro con un orificio reproduce la experiencia de aquella exposición llamada Ensamblaje: Dados 1. La cascada 2. El gas de alumbrado (1945-1966), que consistía en una sala completamente vacía y al fondo una puerta de dos hojas con unos agujeritos a la altura de los ojos del espectador. Si éste era lo suficientemente curioso podía asomarse y descubrir la figura desnuda de una mujer a la que no se le ve el rostro, tendida sobre la yerba, frente a una cascada, sosteniendo una lámpara de gas en la mano. Están también 6.- Fresh widow (Viuda fresca) 1964, de la Tate Gallery, Londres. 7.- Portabotellas, 1961, del Philadelphia Museum of Art. 8.- Comb and case (Estuche de madera y felpa) 1964, de la Indiana University Museum, y 9. Marcel Duchamp moldeado en vivo, 1967, del Nelson Atkins Museum.

Para Paz, Picasso y Duchamp son los artistas más grandes del siglo XX. Pero los sitúa en las antípodas. “El primero, dice, por la importancia de sus obras, y el segundo por una obra que es la negación del concepto moderno de obra”. En la parte posterior de la Sala Nacional se encuentra “Caminos de la abstracción”, tercer núcleo, donde pueden verse obras de 10.- Vasili Kandinski (1866-1944), Neigung, Inclinación, 1931, del Salomon R. Guggenheim Founding Collection, Nueva York. 11.- David Alfaro Siqueiros (1896-1974), La explosión de Hiroshima, 1955, Col. Pascual Gutiérrez Roldán. 12.- Jackson Pollock (1912-1956), Núm 15, 1950, de Los Ángeles County Museum of Art. 13.- Joan Miró (1893-1983), Femme, Mujer, 1974.Fundación Joan Miró, Barcelona. 14.- Robert Motherewell (1915-1991), Face of the night (For Octavio Paz) Rostro de la noche, 1981, Colección Modern Art Museum de Forth Worth, Texas, 15. Manuel Felguérez (1928), Orden suspendido, 2004, Col. Del autor. 16.- Jasper Johnes (1930), Cicada, Cigarra, 1979.del Museum of Fine Arts de Houston. 17.- Gunter Gerzo (1915-2000), Plano rojo, 1963. 18.- Mark Rothko (1903-1970), sin título, 1964, Col. Christopher Rothko. 19.- Roberto Matta (1911-2002), Justified sinner, 1952, Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo. 20.- Adja Junkers (1900-1993), Embroided halo, Halo bordado, Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, y 21.- Vicente Rojo (1932), México bajo la lluvia B5.1986, Col. Del autor.

“Al arte abstracto idealista debemos algunas de las creaciones más perfectas y puras de la primera mitad del siglo XX”. La museografía ofrece la lectura electrónica un fragmento bastante largo del poema que Paz dedica a la obra de Robert Motherwell.

“La pintura abstracta aspira a ser puro lenguaje pictórico y, así, se rehúsa a la impureza esencial de todo lenguaje: la utilización de signos o formas con significados comunes para todos. Se queda más acá o más allá del lenguaje. En un caso desemboca en el silencio y en el otro en el grito”.
   

Esta sala sintetiza visualmente la crítica de Octavio Paz a la pretensión del mercado de definir la calidad estética del arte, contenida en su ensayo "El ocaso de la vanguardia" (1972): "La vanguardia, después de convertirse en una academia, es decir, en procedimiento y en manera, se ha convertido en moda, se ha convertido en auto-imitación… los artistas han sido asimilados e integrados en el proceso circular del mercado: son un tornillo más del engranaje financiero".

Hagamos un puente sonoro entre esta serie de obras y las siguientes con el track número 6 del Playlist #5, escuchando el tema New York Counterpoint, de Steve Reich.


En el extremo poniente de la sala se encuentra el cuarto núcleo, “La subversión surrealista”, movimiento con el que el poeta accede de lleno al mundo de la imaginación y lo simbólico. De hecho, es probable que el tipo de libertad creativa que desarrolló en sus ensayos y poemas tenga sus raíces en este período de su vida, y en el la enorme impresión que le causó la amistad con André Bretón. “No es solo un movimiento artístico, sino un programa ético y existencial (...), es un intento por transformar la vida en poesía”, apuntó a principios de los años cuarenta.

“El surrealismo es una rebelión vital que intentó unir en una sola las dos consignas de Marx y Rimbaud: cambiar al mundo/cambiar al hombre”, afirma Octavio Paz. “El arma para lograrlo fue la imaginación; su ámbito, la poesía y el arte. La imaginación surrealista bebió del manantial onírico descubierto por el psicoanálisis, con el fin de encontrar y expresar la súper-realidad mediante el ejercicio irrestricto de la libertad creativa. Las constantes del arte surrealista son la provocación, el absurdo, el humor, la burla, el erotismo sonriente, el cuestionamiento de la tradición artística y el desprecio a los atavismos sociales o religiosos”.
       
Henry Michaux. Composition.
22.- Henri Michaux (1899-1984) Composition, 1959, Museo nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. “Manchas, marañas. Después, todo se desvanece. Ya estamos ante lo ilimitado, ante lo que Michaux llama lo “transreal”. Antes de las formas de los nombres. El más allá de lo visible que es también el más allá de lo decible. Fin de la pintura y de la poesía. En una última metamorfosis de la pintura de Michaux se abre y muestra que, verdaderamente, no hay nada que ver. En ese instante todo recomienza: lo ilimitado no está afuera sino adentro de nosotros. (L.P:229)

A la luz de la física cuántica pudiéramos decir que esta obra es la evocación de las partículas en movimiento que subyacen en toda estructura, incluso prefiguran una suerte de gramática que hoy conocemos como “cuerdas”.

Poema en espiral
23. André Bretón (1896-1966) Valentine Hugo (1887-1968) Bresil cadavre exquis. Galerie 1900-2000, Paris. 24.- Yves Tanguy (1900-1955) Sin título, San diego Museum of Art. 25.- Frida Kahlo (1907-1954) Retrato de Luther Burbank, 1931, Colección Museo Dolores Olmedo. 25.- Max Ernst (1891-1976) The Blind Swimmer, 1934, Museum of Modern Art, Nueva York, de quien Paz dijo que “Pertenece a una ciencia recóndita: la arquitectura del sueño. (O.C, VI:34) 27.-Remedios Varo (1908-1963) Creación de las aves, 1957, Museo de Arte Moderno, INBA, y de esta misma autora Homo Rodans, inspirada en el libro quinto del Multimirto Cadencioso, un conjunto de poemas y cantares del año 2 300 antes de Cristo, obra de un anónimo persa, documento que se conserva en la colección de palimpsestos del palacio del príncipe Odelfo di Malspartini en Mantúa. Fósil de una arqueología fantástica que puebla ya la imaginación de muchos asiduos a su obra y a su mundo.




Homo Rodans, Remedios Varo
28.- Wolfgang Paalen (1905-1959) El toisón de oro, 1347, Museo Franz Mayer. 29.-Leonora Carrington (1917-2011) La giganta, 1947, Col. Miguel S. Escobedo. 30.- Alberto Gironella (1929-1999) Au “petit beurre extra”, 1975, El aire, Centro de Arte. 31.- Marie-José Paz, La pasión papillonnante, Homenaje a Charles Fourier, 1996, Col. Particular. 32.- Manuel Álvarez Bravo (1902-2002) La buena fama durmiendo, 1938-1939, Las bocas, 1964, Archivo Manuel Álvarez Bravo.

Dejando atrás este delirio del inconsciente entramos a la última sección del primer piso, el quinto núcleo de la exposición en la Sala Rivera: “La sonrisa de Eros”. Este título parafrasea a George Bataille cuando habla de las lágrimas de eros, pero rescata el carácter lúdico, gozoso que para Paz entraña la expresión de esta fuerza vital. (A estas alturas quizás ya estés escuchando Hidden Xs, de Fuck Buttons, track número 7 del Playlist# 1 o quieras cambiar al #5 que realizó Natalia Lafourcade especialmente para esta sección)
..Caminar por el breve pasillo que desemboca en el gran salón de la sala es comprender lo que vivió en la India, y la fuente de inspiración de La llama doble y El mono gramático. Las obras que aquí se muestran evidencian el profundo interés que tenía Paz en temas como el erotismo, el deseo, el cuerpo y la escritura.
(¿Qué tal suena Pahadi, de Sargam, track 1?).

Mariposa de obsidiana, Brian Nissen.

Abre la sección 34.- Brian Nissen (1939) Mariposa de obsidiana (Gran mariposa) 1983) Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo, INBA. Una pieza hecha de cartón y discos ensamblados de inspiración mesoamericana, tiene el impacto de una sonrisa después del coito. "Toca mis pechos de hierba. Besa mi vientre, piedra de sacrificios. En mi ombligo el remolino se aquieta: yo soy el centro fijo que mueve la danza. Arde, cae en mí: soy la fosa de cal viva que cura los huesos de su pesadumbre. Muere en mis labios... Yo soy la herida que no cicatriza, la pequeña piedra solar: si me rozas, el mundo se incendia." Fragmento de Mariposa de obsidiana.

Foto: El Universal.
Con esa ligereza recorremos el pasillo de paredes encendidas donde se muestran retablos de la tradición hindú, 35.- Torso femenino (Tara) Este de la India Periodo Pala Siglo XI, Clorita negra, The Cleveland Museum of Art. “El cuerpo de la mujer como un homólogo del altar védico y el rito sexual vivido como una metáfora del antiguo sacrificio ígneo. Ambos rituales tienden a la abolición de los contrarios que nos constituyen y que sin cesar se combaten y nos desgarran –a nosotros y al mundo: lo femenino y lo masculino, el esto y el aquello, lo bueno y lo malo, el sujeto y el objeto. (O.C, VII:280) 36.- Kama and Rati witness the reunion of Krishna and Radha (Page of a Gita Govinda Series, Rajastán, India 1714, Brooklyn Museum, Nueva York. 37.- Juan Soriano (1920-2006) Niños con palomas, 1942, Col. Pascual Gutiérrez Roldán. 38.- Balthus (Balthasar Klossowski de Rola (1908-2001) La Phalene, 1959, Centre Pompidou, Paris, Musee national d´Art Moderne Centre de Creation Industrielle. 39.- Georgia O´keefe (1887-1986) Series I, White and Blue Flower Shapes, 1919, Georgia O´keeffe Museum, Santa Fe. 40.- María Izquierdo (1902-1955) Naturaleza viva, 1946, Fundación Vergel. 41.- Frida Kahlo (1907-1954) Flor de la vida, 1944, Museo Dolores Olmedo. 42.- Eduardo Chillida (1924-2002) Elogio de la luz XX, 1990, Museo Chillida Leku, Hernani, España. 43.- Willem De Kooning (1904-1997) Boudoir, 1951, The Nelson-Atkins Museum of Art, Kansas City. 


Madonna.
44.- Edvard Munch (1863-1944) Madonna, 1902, Col. Pérez Simón. “La Madonna es la conjunción de todos los poderes naturales, es tierra y es agua, es hierba y es playa, la luna y una bahía, pero sobre todo es tigre. Es uno de los dientes de la rueda cósmica. La contradicción universal –vida y muerte- encarna en la lucha de los sexos y en esa batalla la eterna vencedora es la mujer. Dadora de vida y de muerte, mata para vivir y vive para matar”. (O.P. VI:268). 
 

Falo mesoamericano. Atrás Zárraga, Balthus y Soriano
Es de celebrar la cercanía u oposición que se ha logrado al encontrar obras como la de Balthus, Soriano y Zárraga juntas, pues sin importar tiempos o latitudes vemos que el Eros sonriente borda sus misterios en cualquier ambiente. 

  

La composición de representaciones fito-genitales lograda con la obra de Georgia O ´keefe, Frida Kahlo y María Izquierdo es un deleite que se complementa con la presencia impactante del falo mesoamericano imposible de soslayar, o el pájaro volador de Joan Miró, entre otras piezas tridimensionales. 


Finalmente, atravesamos las pesadas cortinas de terciopelo rojo para salir y terminar la primera parte del recorrido. Un receso en la sala internacional para sentarse a observar los videos y las pantallas interactivas permite retomar fuerzas para continuar con este apasionante recorrido en el segundo piso del Palacio.




Continuará…

1 comentario:

Oli Quintanilla dijo...

Magnífico ensayo Josman, quiero la segunda parte, apenas pude leerlo, espero no haber perdido la oportunidad de ver esta exposición, qué gozo, gracias por contagiarlo.