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viernes, 30 de mayo de 2014

El espíritu de la materia

 
Ex Voto o El martirio de San Sebastián, Ángel Zárraga

Quizás uno de los cuadros más vistos por el gran público del pintor mexicano Ángel Zárraga sea Las futbolistas (1922), La futbolista morena (1929), o tal vez Las virtudes teologales (1927), uno de los dieciocho paneles que pintó para el mural de la Embajada de México en Paris. O mejor El Ex Voto o Martirio de San Sebastián, imagen que, incluso, se usó como portada del disco del pianista mexicano Alberto Cruzprieto, Ponce y sus contemporáneos, en el que se reúne obra del famoso compositor de “Estrellita”, pero en otro registro; más profundo, impresionista, cercano a Paul Dukas, Silvestre Revueltas, Nicolas Medtner o Francis Pulenc, que, por cierto, ambienta muy bien la lectura de esta crónica, pues retrata el espíritu modernista de la obra de Zárraga, en los matices de las voces y en el hieratismo de sus armonías.

El espíritu de construir, Biblioteca José Vasconcelos.
O tal vez sea más conocido por el mural de la Biblioteca José Vasconcelos de la Ciudadela, La voluntad de construir (inconcluso); el de los Laboratorios Abott, donde alegoriza sobre La Salud y La Enfermedad; el del Club de Banqueros en el Edificio Guardiola, donde pinta la Alegoría de La Riqueza y La Abundancia, La Miseria y el Placer; o el del ábside de la Catedral de Monterrey, donde pinta Las ocho bienaventuranzas.

Algunos de los cuadros más representativos de este autor se han podido ver en la exposición permanente del Museo Nacional de Arte, y otros más han permanecido en colecciones particulares y museos del país y del extranjero, como la Pinacoteca de Nuevo León, el Museo Soumaya, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Centre Pompidou, el Musée d´Orsay, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Cámara Mexicana de la industria de la Construcción, entre otros.
Es por eso que la reunión de estas 85 piezas del artista durangueño en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México es tan significativa en este momento, luego de 30 años en los que no se había expuesto una muestra de este nacionalísimo pintor, que vivió la mayor parte de su vida en Francia, y que a pesar de ello mantuvo el aura mexicana en su trabajo al grado de ser considerado “el otro muralista”; “el primer muralista de Europa”.

Caprichos, circunstancias, decisiones, posturas éticas, recelos, oportunidades pudieron ser la causa de su exilio voluntario. Sin embargo, su temática, su paleta y su constante espíritu innovador recrearon el sentido de lo mexicano de una manera trasversal a lo largo de toda su obra, sellando para la historia esos huecos de originalidad espontánea que dejaron atrás sus connacionales por dedicarle más atención a los temas ideológico-políticos, a los que él no tuvo que rendirles culto, sino al contrario. Quizás la distancia permitió que afloraran sus concepciones estético-morales-religiosas con total libertad y esa armonía entre la forma y el fondo pudo crear el amalgama perfecto entre la máxima expresión técnica y la profundidad espiritual que rezuman sus piezas.



Alegoría de septiembre.
Angel Zárraga, el sentido de la creación, es un despliegue curatorial de Mireida Velázquez y Claudia Garay, ambas historiadoras con especialidad en Arte moderno, quienes han estado al frente de proyectos curatoriales como Facturas y manufacturas de la identidad (Museo de Arte Moderno, 2010), en el caso de Mireida Velázquez; y Utopia/No Utopía. La Arquitectura, la enseñanza, y la planificación del deseo en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, en el caso de Claudia Garay, quienes en esta ocasión han dispuesto la obra de Zárraga en tres grandes núcleos temáticos para que podamos conocer su pintura, dibujo y obra mural: “Diálogos de la creación. Aprendizaje y cultura en Europa”, “El cuerpo humano, la perfección entre lo humano y lo divino” y “El otro muralismo. Más allá de la perspectiva nacionalista”.

El pan y el agua.

“En el primer núcleo (Diálogos de la creación…) se muestran diversas piezas que abordan el contexto cultural en el que se desarrolló Zárraga desde su llegada a Europa en 1904, su etapa como cubista, algunos retratos que realizó a amigos y colegas, así como su retorno a la representación realista. De este conjunto destacan: La dádiva (1910), Alegoría de septiembre (1908-1909), Muchachita con frutas (1915), y algunos retratos, tales como Retrato de Pierre Auguste Renoir (1919), y Retrato de Pierre Bonnard (1920)”, o El lector Juan Ramón Jiménez, que se pueden admirar en las salas Diego Rivera y Jorge González Camarena del MPBA, cuya exquisita museografía ofrece al visitante un ambiente de recogimiento propicio para admirar las piezas. La combinación de los colores tierra-suave de los muros respaldan con discreción la paleta costumbrista de esta primera etapa del pintor.

Habiendo sido compañero de escuela de Diego Rivera y Saturnino Herrán, y alumno de Germán Gedovius, Santiago Reboul, Joaquín Sorolla, Ignacio Zuloaga y Julio Ruelas, Zárraga destacó por su talento al retratar el alma del pueblo español. En esta etapa se puede ver con claridad la asimilación de la escuela española e italiana y el homenaje que rinde a sus cuatro afectos que él mismo declara: “su padre, médico, alto y fuerte, Tiziano, El Greco y Velázquez”.

Las futbolistas
“En el segundo núcleo (El cuerpo: la perfección entre lo humano y lo divino), se exhiben diversos cuadros que ponen de manifiesto la idealización de la forma humana que el artista poseía hasta considerarla como la máxima expresión de la perfección divina. Velocidad, musculaturas definidas, fuerza y firmeza son algunos de los atributos que Ángel Zárraga deja ver en la serie de piezas que dedica al futbol y al rugby, que pueden ser apreciadas en obras como Las futbolistas (1922), Los jugadores de rugby (1925) y Joven futbolista (1926), que forman parte de esta agrupación, ubicada en la sala David Alfaro Siqueiros”. Es de destacar el parentesco estilístico y cromático que se puede establecer con la obra de Tamara de Lempika, la pintora Art Decó, sobretodo, en el manejo del geometrismo y los temas relacionados con la modernidad, la belleza física de los objetos y el cuerpo (Bugatti). Por cierto, que esta exposición completa el binomio yin-yang de los pintores mexicanos –por nacionalidad o adopción- cuya estética resuena sincrónicamente con el estilo del edificio que los alberga. (Revista Amigos de Bellas Artes Septiembre-Octubre, 2009). 

El ideal de Zárraga era, según Alberto Espinosa en su ensayo sobre la Escuela de Paris, “la purificación del templo del cuerpo por el deporte y la del cuerpo del templo por un retorno a una renovada comunidad de fe trascendente”. Contemporáneo de Ramón López Velarde, profesaba asimismo, una religiosidad que traslucía un intenso erotismo declarado en la expresión de los rostros, sobretodo, en el de los modelos masculinos.

Las virtudes teologales

“El tercer núcleo (El otro muralismo…) retoma la evolución técnica que el artista experimentó hacia la década de los años veinte. La mayor parte de su producción muralista se encuentra en iglesias, hospitales y edificios históricos en Europa. Su gusto se caracterizó por un tratamiento clásico en las formas y por una temática religiosa que evidenció la devoción personal del pintor”. Dibujos a lápiz y bocetos de estos murales se pueden apreciar en la sala Rufino Tamayo, donde se proyectan también fotografías de los murales encargados por el arquitecto Alberto J. Pani. Su composición, perspectiva y agrupamiento de personajes en algunos retablos, así como el uso de la gama de colores ocres y azules me remite vagamente al período bizantino y pienso que la construcción de estas alegorías tienen mucho más de parnaso espiritual que de retrato terrenal; que el ojo del autor mira detrás del velo de la realidad para descansar en un espacio donde la belleza inasible quede manifiesta.

La adoración de los reyes magos.

En la sala José Clemente Orozco se remata con algunas piezas de orientación cubista, futurista, y una pieza emblemática: La adoración de los reyes magos, que encarna la síntesis de todo el periplo estilístico de Zárraga para volver al costumbrismo con el que empezó, enriquecido por la experiencia de treinta y cinco años de oficio. Hallo cierta semejanza de los personajes de este cuadro con Los antiguos dioses, de Saturnino Herrán, quizás, por la delicadeza del trazo y la postración adorante. Sin embargo, a decir de un reconocido galerista que visitó la exposición, cuyo nombre omito a solicitud, “ver este cuadro es como estar ante la obra de Julio Romero de Torres interpretado por Julio Galán”, aludiendo al enriquecimiento de los elementos que conforman la composición y el color.




Ángel Zárraga. El sentido dela creación, se inauguró el 9 de mayo de 2014 y estará abierta al público hasta el 20 de julio, y de acuerdo a lo expuesto por Miguel Fernández Félix, Director del MPBA, durante la presentación a prensa, a la que asistieron representantes de diversos medios, entre ellos Arte Duro, la muestra contará con un programa académico donde destacados especialistas charlarán sobre el autor, su relación con el sentido de la creación, los artistas pensionados en Europa, el futbol y la literatura.

Portal.
Además, con motivo del 80 aniversario del Museo del Palacio de Bellas Artes se editará una publicación en español e inglés con imágenes de las piezas de la muestra, un ensayo de las curadoras, así como textos de Fausto Ramírez, Eugenio Carmona, Ana Garduño, Michele Greet y del propio Zárraga.
Analista cultural.

Fuentes:
Boletín 605 80 Aniversario del MPBA.

2 comentarios:

Carol I. Figueroa Cortés dijo...

Hola, muchas gracias por tu entrada. Una pregunta, ¿cuál es el nombre del cuadro de Ángel Zarraga de la portada, en el que sales tú¡ Gracias http://2.bp.blogspot.com/-EO9mPKRub7U/U4jIjb3t-YI/AAAAAAAABpA/b5flPOCcEMo/s1600/portada+z%C3%A1rraga.jpg

José Manuel Ruiz Regil dijo...

Gracias por tu comentario Carol L. La pieza de Zárraga por la que preguntas es "Portal". Saludos.