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domingo, 18 de marzo de 2018

El matalote 9


Gracias, por favor, disculpe. Eso no es educación

    




Me preocupa la cultura en mi país, la educación. Es decir, la forma en que nos relacionamos los ciudadanos, el concepto mismo de ciudadanía y bien común. Se me cruzan los cables cuando me doy cuenta de que para mucha gente educación es cortesía, buenos modales, moralina. Eso no es educación, es sumisión. 

La educación es mucho más que eso. Es tener un sustrato de información y sentimientos que permitan leer la realidad y confrontarla con los ideales éticos con los que uno se ha comprometido, o al menos con los ideales morales de la época; entre muchos otros, la libertad, que es la capacidad de elegir, con base en el conocimiento de las opciones. 

Si bien el Estado (territorio, gobierno y sociedad) tiene la obligación de garantizar este derecho humano, lo cierto es que en promedio la educación de un mexicano anda por los 9 años. ¿Hasta cuándo vamos a reclamar nuestra mayoría de edad e independencia? ¿Vamos a seguir dejando que el poder económico regule nuestras vidas antes que la ideología y la razón?


¿Cómo educarnos? Acercándonos a la cultura para escudriñar el por qué de las cosas, darnos una razón de su existencia y su función; proponiendo nuevas formas de ser y hacer; dejar de ser espectadores pasivos para convertirnos en receptores activos de valores con los que construir un mundo personal y colectivo. El cine, la danza, el teatro, la música, la literatura, la pintura, las conferencias pueden ahorrarnos muchos años de escuela. El conocimiento es un Aleph, es decir un todo al que se accede por cualquier punto -lo escribió Borges-.




Vivimos bajo la ley de la selva, porque no se aplica la ley de los códigos y los reglamentos, sino la ley del dinero -y no estoy en contra de la riqueza, sino de la riqueza mal empleada; es decir, la que se usa para sobajar al distinto, para aplastar al oponente, para explotar al que no sabe, para comprar consciencias. Peleamos todos los días por salir de la miseria programada que el sistema ejercita para mantener las cosas como están. La mayoría de los políticos han olvidado su misión de servicio, deslumbrados por las oportunidades de negocio que el acceso al mundo del poder -y su miseria espiritual- les ofrece.


La lucha encarnizada que llena nuestras pantallas hoy en día, es la mejor representación de la desunión y el egoísmo en que vivimos. ¿Cómo vamos a construir una nación si para llegar al poder tenemos que eliminar a todo el que no coincide con los planes del ganador? ¿cómo se puede integrar después de unas elecciones al oponente, o al distinto, sino con el desprecio y la condescendencia del tirano? Cada quién para su santo. Porque una cosa es disentir, y otra muy distinta es eliminar de toda posibilidad de embate al adversario.


Se supone que la democracia es un juego civilizado de poder donde los intereses de unos grupos ceden ante los intereses de otros y la res-pública (cosa pública), el bien común, puede administrarse (política). Pero claro, estos sólo son ideales, utopías. Y como diría Galeano, “para eso son, para caminar, para ir hacia ellos, aunque nunca se acabe de llegar”.



Me sorprende y me preocupa saber que el promedio de lectura al año es de más o menos libro y medio; que en varias comunidades del sureste del país generaciones de niños se han quedado sin clases porque sus maestros están “en la lucha”, que de los cientos y cientos de licenciados que egresan de las universidades la mayoría acaban siendo analfabetas funcionales porque no volvieron a leer ni a escribir más que para asuntos burocráticos; que el nivel de lenguaje en la calle -y en los medios- no pasa de wey, no mames, uta, chingón, jodido y sus afines. Y que eso el pueblo lo celebra, lo que significa un atraso cognoscitivo que nos animaliza generación tras generación. Si no venimos del mono, sí vamos hacia él, y a lo mejor hasta nos conviene.




Apenas hace unos años para ser locutor había que tener licencia, y para ello había que pasar una prueba que evaluaba las habilidades del candidato en idiomas, dicción, vocabulario, pronunciación, cultura general; hoy la decadencia en contenidos populares es abrumadora. Pero no me quedaré en la forma, es cierto que a pesar del estilo, algunos locutores o líderes de opinión llegan a conclusiones muy afiladas y logran movilizaciones y causas exitosas. Pero nos hemos centrado en la denuncia mediática, no confiamos en las instituciones de procuración de justicia, preferimos linchar mediáticamente a un presunto delincuente, y mientras así sea seguiremos siendo el país de “no pasa nada”, el número uno en impunidad, fuera de un efímero quemón en los medios. Y si se trata de “gallones”, pues menos. La mayoría de la gente no ha querido al presidente, pero no existen los mecanismos legales para cesarlo, sustituirlo, enjuiciarlo. Estamos en un sistema endogámico que no permite la crítica y el único recurso que tenemos para expresar nuestra inconformidad es el voto; el voto amañado, comprado, anulado, manipulado o exangüe. Con qué poco nos conformamos para garantizar nuestro futuro y el de las siguientes generaciones.



Me preocupa la educación porque cada vez se diluye más ese lenguaje común -si es que existiera-, esa plataforma cultural básica que permite el diálogo entre generaciones y clases sociales. Los códigos de un grupo se cierran para otros; nos convertimos en pequeñas células, tribus, ghettos, bandas incapaces de convivir con el diferente, con ese “otro” que permite reconocer las diferencias, contaminar las culturas y enriquecer la diversidad y la pluralidad bajo un principio de respeto, en paz, sin violencia.




Saber de dónde venimos (históricamente) es un derecho que pocos ejercen, pues lo único que importa para la sobrevivencia es lo inmediato, lo reciente. Manejar conceptos como ética, filosofía, civismo, geo-política, arte, ciencia, economía, lógica, sociología, cultura, empatía, democracia, pluralidad, es indispensable para generar un diálogo entre iguales (ante la ley) y mejorar la calidad de vida. Porque no sólo es tener más, pagar deudas y cambiar lo viejo por el último modelo, es no tener que explicarle tu cosmovisión a cada individuo con quien te topas para poder recibir lo que necesitas; es no tropezar con un zombie en cada estación que no sabe por qué está ahí ni para qué, ni le interesa; es aspirar a que cada encuentro humano en realidad lo sea, y no sólo nos confundamos con humanoides cumpliendo funciones mecánicas que van a ser sustituidos por robots en tres años.




No esperemos a que se resuelva la disputa por la reforma educativa para educarnos. Superemos aquello de “Aprender a aprender” que, como todo lo que toca el poder se ha corrompido, vuelto un slogan vacío y sin sentido, y apropiémonos el conocimiento que nos haga falta para construir nuestros sueños y vivir como queremos, no como podemos o como nos dejan.






Pensando en esto y viendo los resultados de las últimas evaluaciones de tercero de secundaria en matemáticas y lenguaje es que se me ha ocurrido trabajar un proyecto integral, multidisciplinario, utilizando los recursos mediáticos y digitales con los que disponemos ahora, y poniendo toda la atención en las necesidades individuales de los participantes, para irnos poniendo al corriente en esa base de conocimientos semilla que debemos tener y generar un pretexto de aprendizaje colectivo. Esto se llama Disrupted, Laboratorio de ideas. Si quieres saber un poco más de esto, pícale aquí.






José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural




jueves, 15 de marzo de 2018

Miércoles de artistas

    
Los focos de bombilla y filamento de tungsteno vierten su luz ámbar alrededor de la terraza abierta. La noche se antoja bohemia y elegante. Los invitados, reunidos en pequeños corros dispuestos por las sillas de hierro patinado, y los diversos espacios de la casa (sala, estudio, recibidor, terraza baja) intercambian impresiones, se dejan conocer o reconocer (algunos personajes de los medios culturales y educativos), otros se presentan por primera vez. Los meseros vestidos con filipina gris ofrecen copas de cristal y tinto para el catador avezado. Luego de un gesto afirmativo, proceden a llenar la copa.

Una pareja asciende a la terraza abierta donde me encuentro, acompañado por mi esposa, Claudia, y los cuatro hacemos una amable caravana, reconociéndonos sin conocernos. Ella es Sofía -ciencias sociales, le habría dicho Alan a su sobrina Paulina al invitarla, estudiante de filosofía en la U.N.A.M. y oyente de El Colegio de México; y él es Aldo, actuario en la industria bancaria y melómano -lo confirmó horas después al cantar el inicio de un Lead, en la garita musical que improvisamos entre la terraza y la sala, una bolita de locos alborotados por las puyas sinfónicas de Eduardo Casar, poeta y decano del programa televisivo La dichosa palabra; y su esposa, Alma Velasco, locutora, que “hermoso huipil llevaba” de tonos encendidos, como su ánimo.

El mesero ofrece una mini ensalada capresse (mitades de jitomate cherry y bolitas de queso feta) en unos trastecitos transparentes que parecen la envoltura de un panqué. Yo me llevo a la boca un puñito de nueces mixtas. Acuerdo con Claudia dar una vuelta por la sala para saludar a otros amigos. Se ve que están en franca juerga y no me la quiero perder. Allá están Miguel Morales, fotógrafo, querido amigo y cómplice de negocios, con Laura, su novia psicóloga; Juan Carlos Jaurena, artista plástico, a quien no veo desde el fin de cursos del año pasado en el centro cultural de Mariana Pereyra en Coyoacán, donde coincidíamos para dar nuestros talleres. También están Alfonso Villarreal, curador de la Galería Veracruzana (ahora que se quitó el bigote de Kaiser esconde su lado pánico, pero siempre le he dicho que es todo un Calibán), Guadalupe Alonso, directora de noticias y programas culturales de Canal 22, y otros rostros desconocidos para mí, pero atentos a sus interlocutores y al paso de los meseros, que traen en charolas diversos tipos de quesos y carnes frías de primerísima calidad.

Las lozas de barro y los muros de ladrillo rojo contribuyen a crear una atmósfera cálida, amigable; el fermento de la uva relaja el ritmo apresurado de la ciudad y ablanda la lengua, fluye la conversación y las palabras construyen lazos efímeros o duraderos, eso nadie lo sabe, hasta que pase el tiempo.

Nos atoramos al bajar las escaleras vacilando con Eduardo, Alma, Laura Barrera, periodista cultural, siempre bien acompañada, ahora en francés; Fernando Fernández, escritor, editor y conductor del programa Carrusel de libros; Bárbara Gurría, novia de Alan, los anfitriones, y otros más con quienes empezamos a cantar. Noche de ronda, Farolito, Bésame, Granada, Guadalajara. Nessum Dorma -por ahí pronunciado como Jesus Norman-. Sólo nos movemos de ahí más tarde para ir en busca de Alan para despedirnos, aunque nos quedamos en la puerta un rato más, junto con otros que también tenían intenciones de irse, pero se quedaron. Tostaditas de atún con cebolla guisada, sopecitos recién salidos del comal, y el refill constante del líquido escarlata en esos vertederos de cristal, que descubre las verdaderas personalidades.

Parece que todo el que llega hace el mismo recorrido por la estancia que deriva, luego de subir unos cuantos escalones, en esta terraza donde nos encontramos nosotros, y se empieza a llenar de amigos del ala austriaca. Alan de Rosenzweig, es de ascendencia austriaca, aunque él se asume 150% mexicano, y acaba de participar recientemente en un evento conmemorativo del exilio cultural austriaco en México, donde hizo un comentario sobre los artistas que desarrollaron su obra en este país.

Parientes güeros y amigos de ojos claros le recuerdan su origen (el embajador de Austria, Franz Josef Kuglitsch, quien también pagó su óbolo musical en la garita con un fragmento de canción nacionalista; el director del Museo Franz Mayer, Héctor Rivero Borrell, quien no se quedó atrás, y el mismo Alan que con garbo quiso entonar un corrido mexicano; el artista plástico, el primo, el sobrino, el hermano de…)

Claudia platica entusiasmada con Georgina Ariza, a quien me presenta más adelante en el espacio del recibidor, debajo de una de las piezas de mármol de Alan (de nombre artístico Peñalta), un rostro muy fuerte que mira de frente. Ella es una productora mexicana y, junto con su esposo Mijail, austro-mexicano (este año celebra sus 50 en México) quieren que hagamos equipo para realizar un proyecto a mediano plazo. Gajes del oficio, de la química y las vibras.
Luego de librarme de la solicitud de Alan para improvisar un comentario inteligente sobre el pintor austriaco Egon Schiele, cuya obra, igual que la de Klimt, su mentor, siempre me ha inquietado e inspirado, me comprometo, entonces, a estudiarlo a fondo y a escribir un breve ensayo sobre la impresión que me causa su obra. Además, Villarreal anuncia las próximas exposiciones de Peñalta y Eugenia Benabib, en el espacio que dirige, para las que me pide un comentario escrito. Sellamos el pacto con el ¡clin! de las copas semi-vacías.

En medio de varias conversaciones alrededor, Georgina intenta platicarme la coincidencia inaudita que ha descubierto con Claudia al enterarse de que ambas, con cinco años de diferencia, viajaron al Palacio de Schonbrunn en Viena para bailar con los cadetes de la milicia austriaca, en la celebración de su quince años. Mijail, coincide en conocencias con mi alegre productora, recordando viejos clientes, como el cinefotógrafo Fernando Espejo, y compañeros de trabajo; el asombro de la velocidad del cambio tecnológico que hace de dos que se encuentran en la edición de una cinta de ⅛ fraguen una complicidad inquebrantable.



Tomo asiento en una silla otomana para descansar un poco las piernas de haber estado de pie por varias horas. Miro hacia la terraza baja (taller del artista), observo las piezas que está trabajando. Frente a su silencio marmóreo el ritmo incesante de las conversaciones, las risas, el humo, las carcajadas, los tragos, me dice que esta fiesta, aparentemente espontánea, es todo un éxito. “Que se haga cada miércoles”, exclama Bárbara en la puerta, abrazada de Alan.

Por costumbre miro mi celular y voy al contacto de Alan. Su último mensaje es: “El miércoles 7 a partir de las 7:30 p.m. habrá copa/botana en casa. Invité algunos amigos infectados de las artes”.

-Confirmamos.


jmrr

lunes, 12 de marzo de 2018

El Matalote 8


Wine Yoga


    



Me entero que ahora están promoviendo una nueva modalidad de Yoga en la que se bebe vino, o cerveza (alguna bebida alcohólica) durante las posturas, como para motivar la convivencia, y hacer divertido lo que de otra manera sería muy soso. Pasan un video de la gente haciendo las ásanas en el estudio, y una vez que están en ellas, dan un trago a su copa de tinto o a su cerveza favorita, y lo celebran. Pensaba que hacer Yoga desnudo y con calefacción, en grupo, sería el máximo disparate que vería en la lucha por el “merchandising” y la promoción del narcisismo como estrategia de venta. Aclaro que en grupo, porque a solas o en pareja me parecería muy bien, atendiendo a los principios del sabio Patanjali, principal impulsor de ésta disciplina. (La práctica del Hatha-Yoga se hará a solas, en un cuarto cerrado y con la menor ropa posible). El Yoga es una limpieza. Es una práctica donde se suda, se escupe, se sacan mocos, pedos, babas. Es algo muy íntimo, vamos, como bañarse.

Me da erisipela ver la velocidad y el disparate con que se prostituye un conocimiento ancestral (6 mil años) tan valioso para ponerlo al alcance de las mayorías -o de las minorías extravagantes y pudientes-; partiendo de que en principio el aspecto del Yoga que más se difunde en occidente es el del trabajo físico (Hatha-Yoga, Kundalini, Svadistana, Power, etc. -a mí se me había ocurrido el Aqua Yoga, pero a falta de alberca-...). Desde ahí, llámenle como le llamen a su práctica, si hablamos de posturas sólo son eso: calistenia y estiramientos. En el mejor de los casos contorsiones.
¿Que uno puede meditar estando en las ásanas? Claro. Ese sería el ideal, no la celebración de una nueva machincuepa alcoholizada. Nada más contrario a las recomendaciones del Hatha-Yoga Pradípica (el manual hindú del Yoga).


Sabrán ustedes que en mis buenos tiempos tuve el privilegio de practicar esta disciplina rigurosamente (lo mejor que he hecho en mi vida), y pude formarme también como instructor en el estilo Iyengar en un reconocido centro de las Lomas, en la Ciudad de México, y dar clases particulares y en un Centro Holístico; y pude explorar sobre la pedagogía del Yoga, a mi manera, siempre tomando en cuenta el aspecto simbólico de las posturas y las meditaciones (a lo que le tenían miedo los sacerdotes en Querétaro). Les adelanto que inventé un estilo que llamé De Profundis Yoga, basado en las reflexiones de Oscar Wilde para cada postura. Pero eso será motivo de otro texto.

Ya para entonces me llamaba mucho la atención ver como algunas de mis compañeras -la mayoría eran mujeres-, y luego mis alumnas, por el simple hecho de entrar al espacio de trabajo, adoptaban una actitud mística, como quien va a hacer aerobics a la iglesia; y no se diga al finalizar la sesión, en la que habíamos trabajado duro el estiramiento, el equilibrio o la torsión, las flexiones hacia delante y hacia atrás (todas estas cualidades del trabajo físico intenso), y quedaban tendidos en el piso en Savasana (postura del muerto), ensoñando imágenes dignas de la iconografía new age, rodeados del humo del incienso oficial de los Ashrams con olor a sándalo y el resonar de los cuencos tibetanos.

Se les veía como si hubieran estado orando por horas, como si cada postura les devolviera un poco la virginidad (santidad) perdida (micromachismo). Y sí. La concentración en la respiración durante el tiempo que se mantiene una postura, y la intención emocional sí producen un cambio estructural y mental (molecular) en los practicantes, pero hacer “perro boca-abajo” o “la postura del muerto” no te hacen ni mejor ni peor persona. Las posturas no tienen una cualidad moral. Sólo son el ejercicio propiciatorio de una buena meditación; que a su vez es la gimnasia de la mente. Si no se entiende esto es pura psicosis del turismo espiritual. Y luego que no faltan fantoches que lo celebren. 
Sé de amigos que se han metido a clases sólo por verles las nalgas y el escote a las compañeras, y acaban ligándose a la instructora. Hasta ahí el Yoga descafeinado es igual que el Pilates o la Zumba, una técnica deportiva; en el mejor de los casos, lenguaje para la danza.

    

Lo que importa es lo que sucede después de la sesión. La vida normal, la percepción y la respuesta ante lo cotidiano. La Yoga o el Yoga es mucho más que trabajar con el cuerpo. Es la congruencia cuerpo-mente para permitir que el espíritu se exprese y se nutra. Parte del trabajo físico para concientizar nuestra materialidad e iniciar un viaje de auto-conocimiento y dominio de lo físico, observación de lo emocional, asombro de lo intelectual y sublimación de lo espiritual. Para ello se siguen cinco ramas: Ejercicio físico, respiración, relajación, alimentación y meditación. Algunas de las formas más conocidas de llevarlos a cabo son comprometiéndose con la vida (no matar), de ahí el vegetarianismo que la acompaña (aunque tiene muchísimas más implicaciones morales); no robar, no mentir, no sobreestimular los sentidos, no codiciar. Esta última restricción (Yamas) se enfoca más a lo sexual, que en el Yoga clásico promueve la abstinencia, pero en los tiempos modernos se recomienda “hacerlo sólo con tu pareja”. Claro, con este movimiento de energías y poca mentoría no es de extrañarse que la Kundalini se aloque y ande uno correteando hasta el bulto de la ropa sucia. 
Poder sin control es muy peligroso. Por eso las antiguas religiones reservaban este tipo de conocimientos sólo para algunos, pero la claridad y apertura de la era de acuario hizo accesible el conocimiento a todos, y ya ven el revoltijo en que nos encontramos.


Sí, el Yoga es parte de la religión Hindú. Y no hay porqué temerle. Así como la Kabalah es parte del Judaísmo, y las danzas derviches del Islam. No sé si atribuirle la misma calidad a las procesiones dentro de la tradición cristiana. Lo que sí es que el Hinduísmo es de las pocas religiones que, como sistema de vida, aportan al individuo el cuidado y la limpieza del cuerpo, considerando que el cuerpo es el templo donde reside el alma y debe ser un espacio digno.



Me platicaba una amiga que a su hijo pequeño le recomendaron practicar Yoga, para favorecer su relajación, ya que ha tenido algunas crisis epilépticas. Y lo comentó en su familia (católicos no practicantes, supongo). El hermano le dijo que “mientras fuera solo la parte física estaba bien, pero que no se metiera en lo filosófico o religioso”. ¿por qué no, si es lo que le da sustento a toda acción, y que no se diferencia mucho de cualquier otro credo, pues sus reglas, principios o mandamientos tienen vigencia universal? De cualquier forma no tiene mucho de qué preocuparse, casi nadie, que busque tener éxito comercial en estos días, -y parece que ese es el fin último de todo- se mete en la cuestión filosófica, y menos en la religiosa. Todo es muy superficial. Pero una vez aprendiendo la forma, podemos acceder al fondo.


Yoga, Tai Chi, Chi Kun, Falun Dafa, Kung Fu, Karate, Pilates, Zumba, natación, trecking, golf, equitación, patinaje, Gotcha, cualquier disciplina física es un excelente pretexto para despertar al guerrero interior y fortalecer el carácter, dominar la debilidad de la carne y enaltecer al espíritu. No se hagan bolas. Lo que sí, respeten la tradición y el aspecto sagrado de cada disciplina y no hagan de ello una caricatura que sirva para los cretinos que piensan que están accediendo a un conocimiento hermético cuando en realidad sólo están siendo adolescentes buscando chacota.

Vean este video

P.D. Ahora que si les interesa en serio profundizar en el sentido espiritual de una práctica, les recomiendo leer el libro La guía secreta del guerrero interior, de Ramiro Calle, un excelente divulgador del conocimiento, y cero panfletario.

José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural.

miércoles, 7 de marzo de 2018

El matalote 7


"Querido lector"

        


Querría criticar las campañas de fomento a la lectura que han pululado en televisión, prensa, revistas y espectaculares en la Ciudad de México, pero pensándolo bien, me ha parecido injusto hacer de ese esfuerzo -loable, aunque equivocado- una burla o una anti-campaña. Sólo me preguntaré: ¿Han servido de algo? ¿Más gente está interesada en leer, y si lee sobre qué temas lee y por qué?

De que se compran más libros no tengo duda. 10 mil millones de pesos al año es lo que genera la industria editorial mexicana, a pesar de que solo 46 personas de cada 100 que compran libros los leen (Milenio/negocios, Frida Lara. 10-09-17), y más de la mitad de lo editado son libros de texto y cursos de inglés.

Curiosamente, las razones que dan las personas para no leer son la falta de tiempo y el desinterés, y no el factor económico, necesariamente. Lo que demuestra que aunque no son tan buenos los mensajes, compramos más. Los libros se han convertido en un objeto de “status”, tanto intelectual como social. Pero los supuestos lectores, ¿irán más allá del desfloramiento del retractilado? (quitarles el celofán) Por eso quiero compartir mi punto de vista sobre el fenómeno de leer. Sí con doble e y acento prosódico en la segunda, como le dijo la niña mamona, esa, al Nuño.

Como publicista noto que, salvo la campaña de la librería Gandhi, que merece todos mis respetos, todas las demás parten de una estrategia prejuiciosa, institucionalista, que posiciona la lectura como una actividad snob, lejana a los intereses de la gente, y que es algo “cool” para los “millenians” o los “hipsters” que, por cierto, consumen más e-books que libros de papel. Promover la imagen de un tipo leyendo es para algunos atractivo, “sexy”; pero para la mayoría, es aburrido. Recomendar leer 20 minutos al día es como sugerir tomar 2 litros de agua, hacer 15 minutos de jogging, o usar condón; comer frutas y verduras: una actividad sana. Además, los libros están tan caros que para decidirse a comprar uno se tienen que descartar muchos otros títulos deseables.

Siempre que veo alguien con un libro en la mano me fijo qué tan avanzado va en su lectura. Por lo regular compruebo que no han pasado de las primeras páginas. Y resuelvo que esa persona no es un lector consuetudinario, sino que lee porque “hay que leer. Leer es bueno”. Se lo dijo el sistema. Ahora resulta que una pulsión ética se ha convertido en una moralina. No deja de ser una aproximación frívola de algo que resulta tan íntimo y personal como hacer el amor.


El problema es que se ha visto al libro como un fin y no como un medio. Claro que el libro-objeto (arte) puede ser un fin en sí mismo. Pero aquí quiero hablar específicamente del instrumento transmisor de información. Del conocimiento ya ni hablamos, pues ese sucede en el lector, al procesar la información con su experiencia (pensar). El libro es el trámite burocrático por el que hay que pasar para saber, saber que se sabe y qué no se sabe; la carretera que hay que recorrer para encontrar el destino. Entonces el tema es saber qué se quiere saber y dónde encontrarlo. Hay que generar problemas, discusiones, historias de casos que remitan a autores, temas, lugares, situaciones que lleven a leer una novela para poder hablar de sus valores literarios; a conocer la obra de Montaigne para hablar de todo o exaltar su habilidad de observación. Elevar el nivel de las conversaciones del reporte de las actividades domésticas al intercambio de ideas, a la discusión, el debate y, ¿por qué no? llegar a conclusiones que deriven en la creación de un nuevo conocimiento. Innovación. Cultivar ese bagaje será, entonces, como platicar que en el camino te paraste a comer en un restorán, y luego en una gasolinera, y que pasaste la noche en un motel y al día siguiente acampaste a cielo abierto.



Vuelvo a la metáfora del amor. Cuando se lleva una vida sexual activa, gozosa y feliz, se nota en el rostro, en el brillo de los ojos, en el ritmo de hacer las cosas, en la disposición proactiva hacia la vida, en el buen humor y en la forma en que se afrontan las catástrofes. Nada importa demasiado, si uno goza de lo trascendental. Y no hace falta exhibirse ante todos en el acto, sino que esa experiencia se vuelve privada e íntima; es como un alimento único que nutre el alma y el espíritu; hay pudor, privacidad. La lectura es así.

Al respecto del pudor en la lectura hemos tenido que trasponer las puertas de la intimidad para hacerlo masivo, por razones que le competen más a la mercadotecnia que al conocimiento. Y es porque en las conversaciones ya no sucede ese encuentro secreto entre las personas que comparten experiencias de lectura como para no caer en la vulgaridad de la cita bibliográfica, sino en el guiño de un concepto, un autor, algún pasaje, una frase como la de “are you talking to me?” o “el amor que no se atreve a decir su nombre”. La educación no es homogénea, y eso hace que la seducción de las ideas no permee igual a todos. Quizás ahora eso pase más con las películas, aunque el individualismo colectivo lo atomiza todo*.

Si hacemos eso, ¿qué más da comprar un libro usado en vez de uno nuevo, si además, podemos ahorrarnos unos pesos; pedirlo prestado o sacarlo de la biblioteca? Las librerías de nuevo sólo venden libros nuevos. Difícilmente vamos a encontrar textos que no estén de moda, a menos de que sean lecturas escolares, clásicos o novedades. Hay una enorme cantidad de textos a los que uno puede llegar si sigue la ruta de su curiosidad, no la del mercado. Un libro lleva a otro. Y para eso están las librerías de viejo, llenas de historias de historias. (Sí. lo dije bien) Y en esos espacios mágicos, que parecen saturadas panzas de bajeles, lo importante es no perder la brújula de los saberes, y el sabor de la intuición.

Lo ideal sería tener una variedad de intereses que nos lleven a buscar la información, por lo regular contenida en un libro del tema. Por eso suponer o dar por hecho que a todos nos interesa la historia o los cuentos para niños es algo reduccionista y peligroso porque habrá personas con inquietud por otros temas más prácticos que se van a perder en el camino y dirán: Yo no soy muy afecto a la lectura. ¿Pues cómo, si la mayoría de esos esfuerzos están enfocados a promover la narrativa (novela, cuento) y la poesía, nada más (literatura). También están las biografías, los libros técnicos, los clásicos, los religiosos y esotéricos, los compendios de recetas, las instrucciones para armar un cohete o una bomba casera.


Si el objetivo de las campañas ha sido aumentar las ventas de las editoriales, van muy bien. Pero si éste es acercar a los lectores a escribir su historia de autoconocimiento y despegue de sus potencialidades, no vamos por buen camino.
Leer es lo de menos. Lo importante es estar interesado en un tema, tener curiosidad, necesidad, hambre de saber. Por falta de todo esto fracasan las materias de español, literatura e historia en las escuelas. Porque no parecen tener una aplicación práctica en la vida cotidiana. ¿Qué le va a aportar el Mester de Clerecía a un chavo de quince años cuando lo que le interesa más bien está en la exquisita narrativa de Arturo Perez Reverte en La reina del sur? Los libros nos revelan, sobretodo, y cada vez más, todo aquello que nos falta por saber. Y ahí está el enganche. Por eso es una aventura personal, no escrita, sin reglas, mas que la honestidad del “querido lector” al que dirigió sus palabras el maldito poeta, Baudelaire.



José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural.

sábado, 3 de marzo de 2018

El matalote 6

El caldero de las vanidades

    


A ver, hace pocas semanas comenzaron las pre-campañas de los candidatos a la presidencia. Se entendía ya que era un abuso y una urgencia adolescente, porque estos personajes fueran vistos y reconocidos en toda la república. Lo que no entiendo es por qué, ahora que terminaron las suntuosas, innecesarias, sosas y mal llamadas pre-campañas, cada uno de los abanderados se presenta ante su partido como el elegido, y toma protesta como el triunfador de ¿cuál justa interna? ¿contra quiénes compitieron?
Los tres fueron dedazo o autoimposición. Nos costó a todos. ¿quiénes eran los otros contrincantes? ¿por qué no hicieron campaña también?; o ¿no será que para nombrarse candidato ganador de su partido bastaba una contienda interna, privada, y no pública y millonaria como la que nos fumamos durante 59 días -que pareció un siglo-, y ahora nos enteramos que los tres gastaron más de lo que ingresaron al INE?

¿Vamos a permitir que esto suceda en nuestra cara? Lo más que he visto ha sido el gesto, la simulación -para eso somos buenos-, la resignada burla que hacemos cuando tocamos el tema, que les hace saber que sabemos; que no nos hacen tontos. Pero si no pasa al nivel de denuncia formal, nos van a seguir viendo la cara de pendejos.


Ahora, luego de librar los requisitos que el INE impuso a los contendientes por la candidatura independiente -”haiga sido como haiga sido” (FeCal dixit)-, los presentan como El Bronco del PRI, Margarita del PAN y Ríos Piter del PRD. Chéquese el orden de aparición, que ya sugiere una preferencia inducida. ¿cuál independencia? más allá de que se les demuestre o no que muchas de las firmas que consiguieron fueron compradas, algunas con dinero público, estos tres son lo mismo; es una carta bajo la manga del sistema para imponerse. Al final pueden sumar sus votos a un partido y ganar por un pelito de rana. Un insulto a la democracia y a la inteligencia de la gente.


Me alegro de que Ferriz de Con y Marichuy no hayan subido a la boleta. Eso resguarda su dignidad de ciudadanos honestos. Es evidente que quienes están en la boleta forman parte del juego sistémico para que siga gobernando la corrupción. A estas alturas sería muy ingenuo pensar que cualquiera tiene la misma oportunidad.

Ah, pero el círculo rojo, la “comentocracia” (Jorge G. Castañeda dixit), los encuestadores, y los mercados están haciendo su agosto con la especulación. Parece que la regeneración es imposible. Y ya lo dijo Vargas Llosa: “hay dos caminos, “la Dictadura perfecta o la democracia populista”. Y esto me sabe a más de los mismo (sistema) o la posibilidad de perder todo lo ganado -a pesar de la corrupción- y optar por un México que se supone que ya superamos, con el riesgo de convertirnos en una Cuba o una Venezuela, por pagar el precio de la utopía.

Lo que sí es evidente son los fuegos que tanto de un lado como del otro del campo de batalla se cruzan; y no son argumentos de campaña, son insultos, bajezas, trapitos sucios que al otro le embarran en la cara, mentiras, nimiedades como que si no saben sacar el tanto porciento o que si tiene el pelo rojo o vitiligo. Lo que evidencia que todos tienen mucho que esconder y que el nivel de diálogo político, ese serio que debería haber, no existe. No hay debate público, sino descrédito al oponente; no hay intercambio de ideas y propuestas, sino soplamocos, gritos y sombrerazos (sillazos); no hay un diálogo social que amalgame las aspiraciones de los diversos méxicos que somos, sino discurso de odio, descalificación al “otro”, racismo, clasismo, ghettismo, grupismo y todos los pequeños s-ismos que nos separan del que piensa distinto a nosotros. Eso sí somos. Nada de vanagloriarse por la unión y la solidaridad que despiertan los temblores. La verdad es que nos odiamos.



Pero, volviendo a los candidatos o representantes, a mí me llama la atención especialmente el fenómeno Marichuy. Está claro que su intención no era llegar a la boleta, sino ser escuchada, considerada, tomada en cuenta -su voz, no ella-, sino llevar al escenario político las necesidades urgentes de más de 15 millones de personas que, para efectos prácticos son consideradas por la cultura urbana-occidental como ciudadanos de cuarta.

Mucho podemos debatir, muchos programas habrá para combatir la pobreza -más bien para perpetuarla-, muchas miradas desde esta cultura dominante se echarán hacia esas más de 69 etnias esparcidas por todo el territorio, y que así como en un sentido son “nuestro orgullo”, en otro son nuestra verguenza, nuestro error, el polvo bajo el tapete. Como dice el Antropólogo Roger Bartra: “No hay que mirar a mesoamérica con los ojos de occidente, sino aprender a mirar a occidente con los ojos de la cultura mesoamericana”, que es nuestro rezago innombrable. Mientras no exista ese diálogo inter-civilizatorio con ellos México no va a ningún lado. Celebraremos los avances del México imaginario del que habló Bonfil Batalla, pero ese México profundo siempre será una piedrita en el zapato que no nos permitirá caminar sin tener que pararnos de vez en cuando a aliviar ese dolor. Y hoy estamos en ese lapso de descanso. ¿Qué pasa con los proyectos de minas, de extracción de petróleo, de monocultivos y sembradíos de transgénicos, de agua potable, que amenazan el territorio sagrado, las tradiciones y la dinámica de la vida comunitaria de estos grupos? ¿dónde están las negociaciones, cuáles son los intercambios? ¿En qué cambió la vida de las comunidades que se levantaron en el 94 liderados por el Subcomandante MARCOS? ¿Dónde está el diálogo, el cumplimiento de los acuerdos; su representación en el congreso?


Por más de 500 años el indígena ha resistido, y el Estado tiene la obligación de garantizarle los mismos derechos que al ciudadano promedio de este México plural. Son personas que tienen una cultura diferente, pero son mexicanos, y como tales deben ser considerados, no sólo como un voto a ser comprado, sino como ciudadanos dignos y activos en el proyecto de nación.
 
¿Qué va a pasar con Marichuy y los pueblos que representa después de las elecciones? ¿Show para el turismo?







José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural

viernes, 23 de febrero de 2018

El Matalote 5


Leo
      


I

El lunes 9 de octubre de 2017 mi hermano fue asesinado. ¿Por quién? No sabemos todavía. Se levantó un acta ante el Ministerio Público de la zona, pero no ha habido noticias; ¿Cómo? con un arma calibre veintidós cuya bala (loca) penetró en su abdomen, lacerando vasos y órganos vitales; ¿Dónde? Saliendo de una bodega en Azcapotzalco. Iba caminando. Tenía una cita en Polanco para comer con mi primo Paco. Iban a festejar el cierre de un negocio y la promesa de una posición en la empresa de los clientes gringos con quienes habían trabajado otros proyectos y les había gustado su desempeño. Ese día mi primo y él habían hablado varias veces por teléfono celular desde temprano. Paco venía de Acapulco. Llamadas de relajo y albur, como de costumbre; de cariño y festejo.

Una versión dice que un empleado de la misma bodega le había dado un aventón hasta un cruce de avenidas, y al bajarse del coche vio como a unas cuadras adelante lo abordaron dos jóvenes en moto para asaltarlo. No hay descripción de su aspecto. Uno manejaba, el otro le robó una mochila que traía cargando y le disparó. ¿Qué caso tiene dispararle a una víctima de asalto si ya obtuviste lo que querías? ¿por qué no se llevaron la cartera ni el móvil? ¿fue un blanco de oportunidad o estaba todo planeado? ¿por qué eliminarlo así? ¿se ha devaluado tanto la vida? ¿es tan fácil arrancarle el último suspiro a un desconocido, o iban tras él por mandato de alguien?

En otra versión un hombre que pasaba al verlo herido en el piso cogió su celular y al revisar la cantidad de llamadas hechas al número de Paco, hizo contacto con él para avisar. Mi primo solicitó apoyo a la Cruz Roja, según los datos que le dieron, y le habló a Georgina, esposa de Leo.

Una versión más dice que el empleado de la bodega que le había dado el aventón llamó a Georgina para reportar la situación. Ella habló a la Cruz Roja y se encontró con él ya agonizando. Alguien más dice que él, al darse cuenta de la gravedad de la herida sacó su celular y se lo entregó a una pareja que pasaba, diciéndoles el nombre de su esposa mientras caía al suelo y perdía la consciencia.


II

Yo tenía pocos días de haber salido de la segunda operación de corazón. Esa mañana estaba con Claudia en una revisión de rutina en Cardiología de Centro Médico. Mientras me atendía la enfermera ella recibió una llamada en su celular. Era Eduardo, mi cuñado. Fue la consulta más estúpida de la historia del hospital. No entraré en detalles pero les diré que algo que nos preocupaba mucho acabó solucionándose como quien se quita un pelo de la ceja con la pinza adecuada.

    
Al terminar la consulta Claudia me pidió que me quedara sentado e invitó a las enfermeras a que se quedaran un segundo porque tenía que decirme algo, y quería que me tomaran la presión después de ello, pues le preocupaba cómo iba a reaccionar mi corazón. La escuché atentamente. Ella dijo, tomándome de las manos: “Mataron a Leo en un asalto”. Después de unos segundos unas lágrimas calientes brotaron de mis ojos y poco a poco el dolor fue alojandose en mi pecho como la espuma de una ola que arriba en la caleta; cálida, suave, tierna. Bajé la cabeza. Seguí llorando. Miré a Claudia con los ojos inundados y la abracé. Ella me consoló. -Gracias, -le dije. Dejé que mi cuerpo asimilara la nueva realidad, el nuevo orden. Pensé en mi papá. Pensé en mi mamá y en mi hermana, que ya venían en camino de Querétaro, junto con Vero, mi prima, y su esposo, Luigi.

Traté de imaginar la acción. Y el resultado. Mi hermano muerto por un hijo de puta desconocido; ¡¿por qué?! Mi Leyo cariñoso, insoportable, incontrolable, lleno de amor y sueños y contradicciones y enojos y puntadas y abrazos y besos y te amos, había quedado tendido en el piso en una de las delegaciones más violentas de la ciudad, tratando de resolver, conseguir o conectar algún “bisne”. Esa mañana esta ciudad nos cobró tributo y entregamos un muerto en holocausto a la impunidad. Cada día se cometen 60 asesinatos dolosos en el país; Leo, uno más de los sesenta cadáveres que produce la falta de educación y la crisis económica, la falta de voluntad política de las autoridades para desvincularse del crimen organizado, para que los ciudadanos podamos tener confianza en que no estamos desamparados ante una ley que no se cumple. Al día siguiente mataron a un maestro de la U.N.A.M. afuera de un Oxxo, sólo porque sí. El asesinato doloso se está volviendo la “causa natural” de muerte en estos días.


III
       

Leo era mi hermano (es), mi hermano menor. Cuatro años más chico que yo. 44 tenía. Y nos queríamos -a su modo- ; nos adorábamos, tanto o más que cuando éramos pequeños y nos agarraba la risa sin motivo, o se fastidiaba porque yo oía música toda la noche; y jugábamos a las luchas isleñas y nos daba risa un pedo, un eructo, un juego de palabras o el retrato de una actitud común caricaturizada hasta la náusea. Porque nos conocimos y pasamos de la competencia a la admiración mutua, por la aceptación del mundo en el que cada quien creíamos que vivía el otro; y no tratábamos de imponernos. Simplemente confiábamos en que nuestras diferencias nos hacían especiales, nos complementaban, y nos permitían asomarnos al mundo del otro como quien mira por el ojo de una cerradura hacia un cuarto al que sabe que nunca accederá. Festejábamos nuestros triunfos, compartíamos las angustias y nos acompañábamos cuando caíamos. A veces rebotábamos, y volvíamos a reír. Reíamos por no llorar ante tanto dolor que el alcoholismo le infligía; y el encierro y los demonios y las ganas de dejarlo atrás.

     

Iba bien. Al día de su muerte llevaba varios meses sin tomar. Aunque el daño ya estaba hecho en el cerebro persiguió al amor de su vida hasta el último aliento, y amó a su hija como a una diosa, y él era un dios para ella: su papi. 


         

   Aún así se había alejado mucho, en presencia física, de la familia. Nos veíamos poco, realmente. Pero cuando lo hacíamos era una fiesta. (cumpleaños de Sofi, mi cumpleaños o el suyo). Se sentía juzgado, minimizado, poco valorado su estilo de vida, inseguro. Pero hablaba por teléfono, y luego de saludarme rápido pedía hablar con Claudia y le contaba sus cuitas y ella lo escuchaba, y lo consolaba o le daba sus soplamocos cuando lo ameritaba. Eso le gustaba a él. Necesitaba contención. Su ansiedad era tan grande y tan dispersa y tan enorme que buscaba que algo o alguien le pusiera límite; ellos se decían “hermanitos”. Era difícil, porque había que atinarle al estilo de límite que él buscaba en cada momento. Para eso Claudia es muy buena. Sé que eso hacía con algunas otras personas; siempre buscando, siempre insatisfecho.

La distancia entre las zonas donde cada uno hacíamos la vida tampoco ayudaba mucho para encontrarnos seguido, pero Georgina siempre zanjaba ese inconveniente con tal de vernos reunidos riendo a carcajadas; carcajadas de dolor de estómago y córrele al baño, de moco tendido y suspiro, por cualquier babosada. El 29 de agosto nos vimos los tres hermanos, Claudia, Georgina y Sofi por última vez en un Toks que, por cierto, ya no existe: el del Insurgentes sur, por El Gallito. Celebramos anticipadamente el cumpleaños de Martha, mi hermana (el sandwich), y auguramos éxito para mi operación a corazón abierto que sería el 1ro de septiembre, a tres días. Durante mi estancia en el hospital, así como Claudia se fletó durante un mes todos los días trece horas diarias a mi lado, Leo llamaba o mandaba mensajes todos los días, dos y hasta tres veces para saber de mí y saber de Claudia. Me hubiera gustado verlo alguna vez por ahí en el hospital, pero ya sabíamos, como él nos lo aclaró varias veces que era “muy maricón para estas cosas”. No le gustaba verme débil o enfermo; pensar en que una situación así podría desembocar en mi muerte. Prefería mantenerse al margen, informado y dispuesto a todo.

De hecho, por esos días (mediados de septiembre de 2017) Leo se unió a una brigada de rescate para ayudar a los damnificados del temblor del día 19. Ahí conoció a un grupo de chavos y chavas comprometidos con quienes se integró de maravilla, por su buen humor y liderazgo único para motivar a las personas -siendo él quien sufría una condición que podría deprimir a cualquiera- . “¡Animoooooooo!” era su grito de guerra. Fue ahí, entre los escombros, el polvo y las desveladas que encontró vocación y se sintió cobijado. Toda la angustia que lo corroía por dentro la pudo convertir en energía para salvar gente, motivar equipos, y dejar un mensaje de amor entre sus compañeros. Todos esos ideales de unión y familia, de amistad y compañerismo que tanto buscaba, los encontró con un grupo de desconocidos a los que adoptó en su corazón y ellos a él. Cristianos, no creyentes, judíos; a todos los supo ver como individuos y ellos reconocieron su luz.

     

Los vi llegar al velorio en Gayosso Santa Mónica. Chavos fresas que venían con sus cascos de trabajo y una palabra de agradecimiento y adiós al amigo que apenas conocían, pero que les había dejado mucho. Habían abierto un grupo de Whatsapp donde propagaban sus consejos y sus frases de amor y compañerismo. Su ataúd se llenó de flores blancas y encima pusieron un casco blanco con su nombre. Aquel que en su incipiente adolescencia me confesó que le gustaría hacer una frase como la de “yo sólo sé que no sé nada”, hoy es recordado por sus puntadas, sus observaciones escatológicas y sus frases moralizantes.

Durante el día y hasta las diez de la noche cuando salimos de Gayosso, vimos llegar gente de todo tipo que lo conocía y se enteró de su muerte. Nos decían cosas fabulosas de él. Todos resaltaban su bonhomía, energía y buen humor, -además de su guapura y estilo, claro.

Hacía tiempo que vivía en un hotel por el rumbo de casa de Georgina. Llevaba varios meses sin tomar alcohol, y apenas un par de semanas de haber conocido a este grupo donde dejó sus últimas energías sirviendo. Georgina me comentó la forma en que ella entendía esto: “Encontró dónde ejercer su vocación las últimas semanas; dónde hacer lo correcto, y se ganó inmediatamente el pase al cielo. Cumplió su misión”. Mi madre y mi hermana están tranquilas porque confían en que en sus últimos momentos él se entregó a Jesús y fue directo a la presencia de d-os. Nosotros lo oímos decir que él era como su abuelita Pita: Católico, Apostólico y Romano porque era lo que le habían enseñado sus padres. Estoy seguro que de haber convivido con un grupo budista habría aceptado también esa forma, y de haber tenido un amigo musulmán lo mismo. Leo lo que buscaba era la paz. Y se la ganó.

Regreso a la diversidad de personalidades que se reunió en su velorio. Estaban los chicos fresas del grupo de rescate, los gangsters, los fashionistas, los cristianos, los católicos, los agnósticos, la familia, los padres de familia de la escuela de Sofi, los del patinaje, los vecinos, los empresarios, los nuevos clientes que ya no pudieron contratarlo; los amigos de mi hermana, mis amigos, los amigos de mamá. Todos fueron a despedirlo y a celebrar la alegría que les dio conocerlo y la admiración que les suscitaba su ímpetu, reflejo de un espíritu ardiente.

No supimos entenderlo. Rebasaba los límites de nuestra ufana tolerancia. Sí, de pronto era demasiado, por eso se había alejado de nosotros.


IV

La mascota del equipo, el perro, el baterista oficial del grupo, el DJ desconsolado porque nunca encontró la perfección en el sonido que calibraba, el neurótico que convertía un auto bien lavado en una joya de aparador, el amigo que daba lo que fuera por ayudar a una causa, resolver un problema, conseguir un contacto, arreglar una falla de cualquier naturaleza material, el porrista más apasionado de su hija. El inge, el arqui, el lic, el jefe, el patrón, el dueño, que lucía impecable aún en pijama. El dandy que hermoseaba la calle de Mazaryk al pasearse frente a las tiendas de lujo, saludando conocidos. Polanco, su terreno. Su sueño logrado.

Los días posteriores a su muerte se escucharon en la casa campanitas y más de una vez nos visitó un colibrí verde; Lhasa, la perra, se asustó al verlo. Hubo signos de su presencia, corrientes de viento inexplicables. Quizás quería darnos un mensaje que no supimos descifrar.

Lo extraño, quiero hablar con él. Oír su “¿Qué onda bro?”, gritar en la bocina “¡Ánimooooooo!” cuando más nos lleva la chingada, y reir a carcajadas hasta que nos volvamos a ver.

jmrr

sábado, 17 de febrero de 2018

El Matalote 4

Regreso al humanismo
      

I

No es por hacerme la víctima, ni es mi intención justificar nada, pero en veinte años de actividad profesional como creativo publicitario, guionista, locutor y analista cultural, he sido partícipe y testigo de cómo ha cambiado la visión de las actividades tradicionalmente llamadas humanistas frente a otras que, únicamente, están enfocadas a producir, ya no digamos productos y servicios para los consumidores, sino grandes ganancias económicas -entre ellas el tráfico de influencias. Y miren que el medio publicitario se presta mucho para eso -como todos; no se diga la política.




El neoliberalismo rampante y ciego se nota en todos los procesos de desarrollo y producción; desde la escuela hasta el mercado laboral donde oficios, antes bien valorados porque elevaban el nivel de prestigio de quienes los ejercían y los consumían, ahora son despreciados porque no se les reconoce ya una utilidad práctica. Qué tiempos aquellos cuando ir a discutir una idea con Don Eulalio Ferrer era asistir a una lección de buenos modales, consideraciones éticas y expresión impecable. Tuve un muy buen amigo - yo en mis veintes, él en sus sesentas-, pianista de vocación y broker de seguros, Juan Viguria, quien me acercó materiales invaluables en copias fotostáticas (Theillard de Chardin, Antony de Mello, Auspensky, Maharishi y la meditación trascendental, el cuarto camino, budismo zen, por no hablar de las decenas de cassettes con conferencias y música clásica que me obsequió). También otro broker, Carlos Gurrea, que además era fotógrafo y publicaba en National Geographic y en Image bank. Él me enseñó a leer una fotografía por cuadrantes y me aconsejaba “tirar película, que es lo más barato del oficio” .“Charrampion” me decía, cuando nos encontrábamos en los elevadores de la aseguradora.




Yo salí de la Universidad de la Comunicación en 1992. Desde entonces ya se batallaba mucho en las empresas con el presupuesto para comunicación y publicidad. Veníamos de una época conocida por los que la vivieron como “la danza de los millones”; fueron los ochentas, donde producir un comercial para una marca era pretexto para vivir una bacanal de órdago, en medio de lujos y extravagancias exorbitantes. Fue la época de los grandes creativos “artistas”; sí, muchos directores de arte y creativos fueron pintores y escritores muy conocidos años después o en paralelo, entre ellos se cuentan desde Dalí o Picasso hasta Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Nacho Padilla. La publicidad era una forma de vida; las drogas, los viajes, la prostitución, los grandes despilfarros y la fiesta constante -algunos se quedaron ahí. A mi generación le tocó, acaso, el último refilón de aquello que empezó en los sesenta.




Los recortes en presupuesto tanto en la macroeconomía como en la micro siempre fueron dirigidos en primera instancia a las actividades publicitarias, pues estaban posicionadas como gasto suntuario, un lujo, nunca vistas como inversión; a cultura y educación. ¿Deveras los directivos de las empresas y altos funcionarios del gobierno no sabían que esa industria era su principal aliado en la creación de imagen, opinión y percepción de la realidad? Pensaban, entonces, que sólo era el pretexto que la chamba les daba para convivir con modelos exclusivas, salir de casa unos días y ponerse hasta el copete sin gastar un solo peso de su bolsillo? Como no entendieron eso se les hizo fácil eliminar lo supuestamente superfluo. Y desde entonces, capacitación y publicidad han sido sacrificadas en aras de una política de austeridad.




Agradezco que en la Universidad todavía tuviera materias como Antropología filosófica, sociología, psicología, análisis cultural y periodismo, y en la Sogem Historia de la cultura -ahí sería pecado no haberla tenido-, con el maestro José Antonio Alcaraz, quien se sabía la vida de alcoba de casi todos los personajes y funcionarios de su época. -Ah, Beatriz Espejo, también. Ahora sólo enseñan guiones para t.v.-; en prepa, etimologías y ética; lo mismo que en secundaria civismo, con el Lic. Agustín Yañez, quien “off the records” nos enseñó a tomar la botella de refresco levantando el dedo meñique como una antigualla monárquica que algunos todavía conservamos. Todo esto combinado con historia y literatura hace del bachiller un individuo consciente de su entorno, del “otro” y de su responsabilidad como individuo trascendente. Máxime si se es alumno de una escuela católica donde, además de esas materias se cursa religión y se va a la capilla en los descansos.





II

La tecnología nos dinosaureó en un triz. Los cambios de los últimos años en el lenguaje, la forma de vestir, los dispositivos que se usan, los antros que se frecuentan marcan una severa diferencia. Hoy impera la velocidad y la rentabilidad; todo es negocio. Y no es que esté en contra de ello, o de la riqueza y el bienestar material, sino que se soslayan aspectos éticos en busca de una ganancia económica a costa de lo que sea, y si no vas al ritmo, te quedas atrás. Y te quedas con todo eso que apropiaste durante años en tus reflexiones íntimas, en tus horas de lectura y en esas exquisitas discusiones con amigos y maestros; es decir, lo que no importa; con el tiempo perdido (desde la perspectiva materialista). Y pasarán años y tus saberes se irán perdiendo si tú no los conservas y los ejerces, y los compartes en pequeños grupos. Y no quedará nada del hombre más que su capacidad maquiladora, hasta que ésta sea reemplazada por los robots inteligentes, que te volverán a desplazar al desempleo y al ocio obligatorio.




No me crean apocalíptico (en términos de Eco), porque tengo una esperanza que persigo desde hace más de diez años al ver todo esto que les cuento: eso que hoy despreciamos mañana lo necesitaremos como el aire para vivir, para darle sentido a la existencia, para tener un propósito trascendente que no sea únicamente "aumentar en 50% las ventas del año pasado", el poder, la fama y el dinero. Volveremos a buscar con desesperación la armonía de la música, el silencio, el tiempo de ocio creativo -la nada- el gusto por la lectura, la poesía, la buena conversación, la comprensión de nuestro pasado, el homenaje a nuestros ancestros, el respeto al entorno, a los animales y a la tierra.

Para unos será resultado del éxito financiero, y al tener a su disposición todas las comodidades se inclinarán un poco más hacia la filosofía o el arte; para otros será un medio donde crecer y desarrollarse para generar una sociedad más equilibrada. (Por cierto que hace unos días me topé con la noticia de que un maestro suizo escribió un libro que se llama Por un comercio ético. Habrá que leerlo. Publiqué la nota en la página de facebook de Disrupted, laboratorio de ideas, por si lo quieren buscar.




Y ya para cerrar este Matalote sólo quiero decir que confío en el equilibrio del universo, y que podemos estar en un momento dado en un extremo y luego en otro; y aunque las tendencias externas sean tan frívolas estoy convencido de que en el interior de cada ser humano también se está despertando esa necesidad de contacto creativo, espiritual y de cultivo intelectual. Y es allí cuando se va a necesitar nuestra fuerza de trabajo, todo lo acumulado durante años de estudio y congruencia, para compartirlo con las nuevas generaciones, y con generaciones pasadas también cuyas circunstancias los llevaron a enfocarse a asuntos más prácticos, dejando de lado las sutilezas del espíritu y la sensibilidad.





Hace más de diez años que intento llevar el arte y la cultura como una estrategia de bienestar y desarrollo entre los equipos de trabajo en las escuelas y en las empresas. No ha sido fácil. La radicalización hacia el modelo regido por el retorno a la inversión en términos cuantitativos ha sido un buen obstáculo. Ya es tiempo de empezar a evaluar también las inversiones cualitativas que reflejan sorprendentes resultados en el rendimiento de los trabajadores y en el índice de felicidad.




Ya viene, ya viene la era del humanismo. A pesar de la oscuridad que amenaza el fin del hombre único, ya viene también el reconocimiento del potencial humano como la salida al infierno materialista que hemos creado; y el descubrimiento de una nueva humanidad, más ética, libre y creativa.





José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural

miércoles, 14 de febrero de 2018

El matalote 3 (¡porque usted lo pidió!)

El circo        


Traía dándole vueltas en la cabeza a la pregunta: ¿Cómo hacer un comentario sobre los pre-candidatos a la presidencia y a la jefatura de gobierno? No quería repetir lo mismo que todos dicen, ni hablar de corrupción u honestidad como garantes de eficiencia en un puesto tan importante. Y resulta que mi primo Armando Regil, Presidente de IPEA, invita, a través de su Facebook, a decirles algo a los contendientes. Aquí va mi respuesta.

Señores y señoras, me siento profundamente indignado por el circo de tres pistas que han montado en torno al evento electoral. A los ciudadanos nos mienten y engañan en la cara y nada podemos hacer sino aceptarlo, resignarnos o superarlo, como bien lo apuntó el “preciso” una de tantas veces que hizo de las suyas. Del pre-texto para justificar las pre-campañas ni hablemos. Malísimas todas. ¿Por qué? No es solo un capricho mi calificación. Además, de lo que se ha analizado con Suckerman en su programa La hora de opinar -la hora de empinar- y otros espacios tele y radiofónicos, basados en encuestas, cada vez menos creíbles; yo pregunto ¿qué, acaso, hay una agencia de publicidad y productora del gobierno que genera estos materiales tan grises y entumidos (propaganda política, en sentido estricto, no “comerciales”; aunque lejos de divulgar una ideología tratan de malvender un producto a consumir, que es el sujeto en cuestión) y tienen como mandatorio que sean todos iguales?; igual de estúpidos, insensibles y vacuos; igual de institucionalizados y acartonados; igual de lejanos y utópicos, faltos del sentido común y del humor?

Señor Pepe Meade (mid), candidato del PRI, ¿cuál fue el resultado de su pre-campaña? ¿a quién le ganó? ¿quienes fueron sus contendientes? -¡Ah!, que fue dedazo, verdad? De caerme bien, me cae bien; se me hace una persona decente -que ya es mucho decir-, probo funcionario en las áreas que le ha tocado desempeñar (¿?), pero ¿eso garantiza que tiene las competencias necesarias para la presidencia? Yo creo que como burócrata de excelencia se necesita un perfil muy diferente que para para ejercer el mandato del pueblo, que requiere de muchas y contrastantes habilidades. Por eso se ve tan raro en su campaña. Usted es un hombre de escritorio; debe sentirse ridículo jugándole al Chamula. Pero de que lo está haciendo bien, ni hablar. Yo votaría por usted, sin temor, si no tuviera detrás toda una maquinaria bien aceitada y reluciente que ha demostrado por décadas que el voto del pueblo sólo le interesa para seguir en el poder; es decir, que la política económica que se persigue es la de enriquecer más a los ricos y -como decía mi abuelita Mila- cubrir el expediente con los pobres para que sigan ahí. Los necesitan.

Anayita, tendrás el apoyo de tu generación, pero los trapitos que te están sacando a orear develan que funcionas igual que tu oponente. De los principios que rigen tu partido no queda nada en tu actuar, si acaso el discurso, falso y lejano. Te has enfocado en desacreditar al PRI y no creo que sea inocencia de tu parte, sino estrategia de PRIAN para repartirse el botín por debajo del agua. Ese frente que te dejó al idem ¿qué tramará? ¿También ganaste ante tus contendientes enfrentados, o te cedieron el lugar por tu carisma y tu vena lírica?

Al “Peje” le digo: “Cállate chachalaca” (Peje dixit). Ya está bien posicionado señor López Obrador. El pueblo lo trae en la médula. Lo trágico es que no sabemos si para bien o para mal. Después de tanto tiempo en pre-pre-pre-campaña su lengua le está haciendo daño. Es el único que ha presentado una idea de nación. Lástima que en muchos rubros se parece a una nación decimonónica infectada por un nacional-socialismo con tufo a dictadura -y Venezuela está tan cerca- donde la realidad del siglo XXI parece no caber. ¡Aguas con las ilusiones ópticas del bienestar repentino! A veces la apertura simulada es pura cerrazón. ¿O es que, acaso, Putin va a financiar sus caprichos?


Ay, Margarita, Margarita, ¿por qué te saliste del partido? Enfrentarte a Anaya en las internas, eso sí hubiera sido una verdadera contienda. Pero se te hizo fácil. Ahora vas a tener que compartir con el Jaguar y El Bronco, pero ¿Alguno de ellos querrá compartir contigo? A ver si tan equitativos. A mí me gustaba Ríos Piter para presidente por su formación como economista y abogado, su trayectoria en el servicio público y origen; sí, clasemediero como yo. Pienso que es desde ahí donde se puede tener una sensibilidad hacia las otras esferas del espectro sociocultural y tomar decisiones equilibradas. Porque lo que ha sido el “chapatingo”, como le dice mi suegra a Mancera. (Ya sé, estoy comparando peras con manzanas).



Querido Pedro Ferriz, me entusiasman tus ideas, tu energía y el empuje que muestras. Te he respetado y aprendido como comunicador desde hace más de veinte años, y sé que eres un profesional de excelencia, pero, ¿de ahí a la presidencia? Valoro y respeto el trabajo heroico que has hecho para que el requisito de las firmas sea, en tu caso, honesto y transparente. Alejandro Rosas te tildaría de “idealista trágico”, porque sabes que no vas a subir a la boleta. Pero haz de traer tu plan ranchero. Tu discurso es lo que necesitamos: volver a confiar en los valores, en las utopías, en el esfuerzo invencible. Sé que el cíclope a vencer es un gladiador muy curtido, y puede hacernos pedazos. Tampoco votaría por ti, Pedro. No porque no puedas o no cuentes con las características de presidente, sino porque una cosa es comunicar y motivar y otra muy distinta es decidir sobre el destino de millones de familias, de muchos Méxicos, de culturas diversas, sin caer en la tentación del caudillismo, y -te he visto reaccionar en corto-; tu arrogancia clasemediera, seguro estoy, te haría actuar de manera paternalista con los hermanos indígenas de diversas etnias que tienen necesidades tan distintas y que, sin embargo, están amparados también por la Constitución. Un tema por demás prioritario para tratar de resolver las grandes desigualdades de nuestra patria.


Estimada Marichuy, sé que no aspiras a la presidencia, sino a ser la voz emancipada que representa esa parte diversa de la sociedad mexicana que parece no estar contemplada en el plan de nación desde hace siglos. ¿Tenemos representación indígena en el congreso? Habría que aumentarla, no?


Acabar con la corrupción institucionalizada, crear una policía -como la gringa, la española, la inglesa, o la noruega- bien capacitada y bien pagada; crear fuentes de empleo no sólo para obreros u oficiales, sino para todos los niveles y profesiones, y homologar la educación como en Francia y la mayor parte de Europa, donde las diferencias socio-económicas no se sospechan, precisamente, por ese barniz maravilloso que es la cultura común. 


Estas y otras ideas u ocurrencias que se oyen por aquí y por allá tienen que ser una realidad ya, pero no pueden estar aisladas, sino formar parte de un plan estratégico de nación, donde quepamos todos, no sólo los que conocen a fulanito de tal. Muera el Mirreyismo y la Ladycracia. Hagamos del régimen republicano y democrático el imperio de la ética.



A mis imaginados lectores les digo: Edúquense. Inscríbanse al seminario permanente Disrupted, laboratorio de ideas y discutamos aquello que nos inquieta.


José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural

lunes, 12 de febrero de 2018

El matalote 2

Polvo enamorado

Me pasa -como seguramente a ti también te pasa- que hay días en los que amanezco rumiando una tonadita y todo el día la traigo vuelta y vuelta; y me acostumbro a caminar con ella y a andar de aquí para allá evocando el sonsonete, sin saberme bien a bien la letra, el corito, tarareando despreocupado algún verso maltrecho. Creo que eso es normal. De hecho, aprendí a hacerlo conscientemente con la práctica de la musicosofía; a confiar en que el interno busca en la memoria cerebral el estímulo necesario para balancear biológica y emocionalmente al organismo en un momento determinado -si es que se ha ejercitado esta habilidad-; si no, el mismo inconsciente la administra y pasa lo que pasa.

Aclaro que esta disciplina (la de la musicosofía) se enfoca principalmente al estudio de la música clásica e identifica patrones que traduce en una expresión gráfica que sirve de guía al practicante; una especie de partitura para el escucha o melorritmia, según nos enseñó el Dr. Baumbach. Se utilizan signos convenidos para algunos pasajes, colores, y se permite personalizar los gestos cuando se está escuchando o estudiando alguna pieza, así como crear nuevas convenciones según comunique con más claridad o profundidad de sentido el nuevo signo.

El escucha entonces se convierte en un creador. Su cuerpo se convierte en el instrumento y la nueva pieza se desarrolla a partir de los sonidos, ritmos, énfasis y remates que el escucha capta y profundiza en ellos; diríase, encarna a un director de orquesta todopoderoso que ordena aquí y allá sonar de tal o cual manera; un dios creador de mundos, de pequeños universos y galaxias; un pantocrator que construye parajes sonoros tan sólidos como un planeta o tan ligeros como el gas. Es un viaje interior por medio del cual se abstrae de toda la realidad circundante y se enfoca en su mundo interior donde todo es sonido, vibración.

Bajo esta tónica uno, juguetonamente, sabe cuando una secuencia va in crescendo o cuando hay un pizzicato que evoluciona con gracia; o se anuncia el estallido triunfal de una sinfonía como la 9na de Mozart, el ritmo machacante del 1er. movimiento de la 4ta de Beethoven o se va a explorar el sentimiento profundo del intermezzo de Caballería rusticana; y así -como dirían los chavos- : Bach, Haendel, Mendelson, Gounod…




Hace unos días mi amiga Karla Servín, mejor conocida como Vadavagani Tezcatlipoca - no sé por qué oscuras artes llegó a nombrarse así- preguntó en su Facebook si a alguien más le pasaba eso que describí al principio, pues a ella le pasaba y no se explicaba el porqué. Sin embargo, preguntó, en un profundo Karlacentrismo, propio de una psicóloga en recuperación si sería un rasgo único y particular, un poder sobrenatural o un castigo inmerecido, o si a todos los demás también nos pasa.

Pues yo te respondo, amiga, a unos días de tu pregunta. A mí también me pasa y creo que es normal que le pase a todo el mundo. Así funciona el cerebro, la memoria y el inconsciente, ese tirano que nos descubre el verdadero ser y lo que somos; y nos devuelve la imagen en el espejo de lo que nunca hubiéramos querido ser.

Y ahora te reviro la pregunta: ¿Por qué habiendo estudiado la técnica del Dr. Balan, con piezas de trascendencia clásica, repitiendo una y mil veces sus pasajes hasta apropiarlas como mi mismo nombre, al grado de poder entonarlas, silvarlas, bailarlas o cantarlas de memoria sin necesidad alguna de un reproductor de sonido, alegran mi despertar fragmentos de “maldita primavera”, “la chica ye-ye”, “Amor eterno” u “Odisea Burbujas”?

        




Amigos lectores de El matalote. Inscríbanse ya a “Disrupted” laboratorio de ideas, que comenzará el 1ro de marzo. El taller que te enseñará a conocer todo lo que no sabes y lo mucho que te falta por saber.

Pícale aquí:
https://elartedelacritica.blogspot.mx/2018/02/disrupted-laboratorio-de-ideas.html?spref=fb



José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural

sábado, 10 de febrero de 2018

DISRUPTED*, Laboratorio de ideas


     

ANTECEDENTES

Disrupted* es el resultado de muchos años de experiencia, observación, práctica y estudio; no sólo de diferentes disciplinas del conocimiento, sino de la forma en que éstas se entregan o difunden a un posible receptor.

La publicidad, la poesía, las artes, la escritura, la música, las ciencias sociales y la búsqueda espiritual; pero, sobretodo, la urgente necesidad de educación en México, como elemento indispensable para comenzar a resolver sus problemas de desigualdad, son el crisol donde se fragua esta síntesis; el convencimiento de que es tiempo de descompartimentalizar el conocimiento e integrarlo todo en una sola y única experiencia; la del instante de aprendizaje: el placer de saber.

OBJETIVO

Despertar en el participante su curiosidad por saber, como un pretexto para acercarse a los libros y cualquier otra fuente de información (video, conferencias, audiolibros, entrevistas, programas de t.v. cine, teatro, noticias, conversaciones).

Que desarrolle su capacidad crítica, de argumentación y que genere propuestas creativas (fuera de la caja), y practique el pensamiento disruptivo.

Que reconozca el valor de educarse para tener un panorama más amplio de la realidad, explorar el espíritu, la imaginación; y poder elegir con libertad la vida que se quiere vivir.

MECANISMO
Disrupted, laboratorio de ideas, es un proceso orgánico de diálogo en grupo, que favorece el aprendizaje y desarrolla habilidades suaves a partir del talento potencial y el bagaje de los participantes.

Una sesión de dos horas a la semana durante un año. Se pretende integrar un grupo de diez participantes donde se comparta la curiosidad por saber, el gusto por investigar y la alegría de compartir; un grupo heterogéneo que puede estar formado por jóvenes desde los 12 años hasta adultos mayores.

A partir de una breve lectura seleccionada se provoca la discusión, la investigación, el debate y la proyección imaginativa de las ideas, para descubrir y explotar los recursos intelectuales de los participantes. Esta digresión -disrupted- del tema generará nuevos caminos de pensar y propiciará conclusiones más creativas, habiendo enriquecido el vocabulario, la capacidad de expresión y comunicación, tocando áreas del conocimiento y disciplinas que de otra manera no se tocarían. Es decir, buscando un aprendizaje holístico.

Esta convivencia fomentará el diálogo, la tolerancia hacia otras formas de pensar; el afecto, el respeto, la habilidad de expresión, la camaradería, el ejercicio de la disensión, la habilidad para comunicar asertivamente, el manejo de emociones, el humor, la ironía y la creatividad de pensamiento; mientras se revaloran conceptos como gratitud, congruencia, honestidad, compromiso, honor, autenticidad, verdad, ética, simpatía, erotismo, amistad, etc.

Todo esto en un entorno seguro donde podrán disfrutar de bebidas, botanas y algunas otras exquisiteces.

ESTRUCTURA

La estructura de esta experiencia está basada en una revisión de las ideas más relevantes o trascendentes en la historia de la humanidad con respecto al tiempo actual, enmarcadas en el conocimiento de la historia, la ciencia, la filosofía y la religión, así como también grandes temas que pueden ir desde la revisión del concepto de tiempo, dios, muerte, esoterismo, futuro, etc.

EXPOSITOR

José Manuel Ruiz Regil (1968) Poeta, publicista y analista cultural. Ha escrito libros de ensayo creativo sobre diversas expresiones artísticas, con énfasis en las artes plásticas. Ha publicado cuento, poesía y ensayo en diferentes medios físicos y electrónicos como la revista Mexicanísimo, Este País, La Gualdra, El síndrome de Stendhal, Sinembargo.mx y los Blogs Relatos y figuraciones, laboratorio de poesía y El arte de la crítica. Todos en blogspot. Es profesor de cuento y poesía en la Escuela de Escritores. Imparte el taller de creación literaria “Serendipity” en Taller de Arte Coyoacán. Es fundador del proyecto Hablar de libros, taller de lectura y discusión. Sus más recientes libros son Vario mar incesante, aproximaciones a lo irreductible (Ensayo, 2013) y Testamento del caminante (Poesía, 2014). Actualmente, trabaja en su segundo libro de ensayo creativo Para nombrar el asombro, de próxima aparición.

BIBLIOGRAFIA BÁSICA

El banquete de Platón
Ikram Antaki
JM

La cultura, todo lo que hay que saber
Dietrich Schwanitz
Ed. Taurus

365 días para ser más culto
David S. Kidder
Noah D. Oppenheim
Ed. mr

COMPLEMENTARIA

Diccionario de sentimientos
José Antonio Marina
Anagrama

Ética para náufragos
José Antonio Marina
Anagrama

Ética para Amador
Fernando Savater

Política para Amador
Fernando Savater

Pequeño tratado de las grandes virtudes
André Compte Sponville
Andrés Bello

COSTO
$1,500 por persona cada mes.

INSCRIPCIONES
Depósito en cuenta Bancomer 1423523691 a nombre de José Manuel Ruiz Regil



TELÉFONO DE CONTACTO

Coordinación Claudia López Vargas
55 82 96 52
044 55 61 30 95 03





Disrupted: Pensamiento multidimensional.



IDEA Y FORMATO: D.R. José Manuel Ruiz Regil

lunes, 5 de febrero de 2018

El matalote 1


El país postergado

    



“Mexicanos no vivan de rodillas. La libertad vale más que la vida”. Carmen Serdán. Iniciadora de la revolución en Puebla.


El problema cuando hablamos de política en México es que parece que la mayoría de las personas entienden ésta como los mil y un intentos para escalar la escarpada cima del poder, es decir, “la grilla”, donde suponen que está el gran botín que “el elegido” habrá de repartir entre sus allegados, para convertirse en el dios de los chingones, el más chinguetas -evocando al famoso laberinto de Paz: el fregón, el que jode, el que chinga- sin importar la calidad de vida de millones de otras personas que no conocen y que no conocerán ni por asomo: la bola, la broza; esa multitud que deben enardecer para engrosar sus filas y ganar los votos que garanticen su sueño guajiro. Egoísmo puro al más alto nivel. Crimen moral. Pero eso no importa desde que alguien dijo que la moral es un árbol que da moras.

Basta leer Ética para Amador y Política para Amador, de Fernando Savater, que es como esos libros de materias para Dummies, para entender el principio y objetivo de todo y darse cuenta de que en México no se hace política, sino vida cortesana. Me sorprende que con tanta formación especializada y doctorados en el extranjero los actores de la escena pública no sean congruentes con su instrucción y propongan soluciones basadas en la popularidad que les va a representar tal o cual medida, o en la repercusión internacional a costa de desmantelar el país; y no sólo eso, que parezca que ignoran de ciencias políticas, sociología, psicología, historia y hasta de economía. ¿O será que es esa la instrucción que recibieron?

Este país postergado podría estar 100 años adelante -por no decir que los está en atraso- si tan sólo hubiera voluntad política y educación; es decir, voluntad de servir, que es trabajar por el bien común. Todos se ufanan de hacerlo y dicen muy orondos “servir a México”; pero México es una entelequia. En la mente del político racista, clasista y burgués -que lo son todos, aunque sean de izquierda-, el “mexicano” en abstracto es tan sólo un escalón para arribar.


Me queda claro que la lucha de poder es un estira y afloja entre posturas o ideologías que se oponen entre sí, ya sea por convicción, coacción o conveniencia. El modelo neoliberal implantado en este país desde tiempos de Miguel de la Madrid, y que ha tenido continuidad a pesar de la supuesta alternancia, se caracteriza por la ejecución de políticas públicas que tienden a la deshumanización del individuo para su control. (los medios masivos y la desinformación son sus brazos armados). Es un modelo tecnócrata cuyo único fin es el dinero, la producción de bienes y después el dinero. Esta forma de gobernar está privando en todo el mundo como lo explica el Dr. Alfredo Jalife: “La estrategia es la alineación económica de Norteamérica para construir el nuevo orden mundial que diseñan los banqueros. Primero la globalización; ahora la sobreexplotación. ¿Y las personas? Ah, eso luego.



Recordemos que política es hacer el bien para muchos; que el poder se consigue para hacer, que la ética es al individuo como la política a las comunidades. Estamos hablando de valores, esos que ya no importan, como la honestidad, la verdad, la compasión, el respeto a la ley, la lealtad, el compromiso, la congruencia. Habría que despervertir estos conceptos y recordar con hechos que el servidor público se educa y forma como una persona que piensa en el bienestar de la sociedad, por desigual y diversa que sea, y no disfraza su pírrica actuación con solemnidad de perdonavidas y chabacanería, mientras se enriquece grotescamente, sin resolver de raíz los problemas que la nación arrastra desde tiempos de la conquista, o quizás desde antes.


Los ciudadanos del 2018 estamos sufriendo un doble abuso de confianza con las dizque “pre-campañas” de los candidatos a la presidencia, por no hablar de los demás. Además de que es un descaro llamarle pre-campaña a una evidente campaña, sólo para darle la vuelta a la normatividad que impone el INE, se está gastando el doble en este esfuerzo de comunicación que nos bombardea con un espectáculo televisivo patético; pareciera que les vendieron por docena los spots, los guiones no les hacen ningún favor, la falta de estrategia es evidente. Son ocurrencias infantiles; engendros de un cerebro anquilosado que enaltece descuidadamente los peores rasgos de sus productos. Les hace más el favor El privilegio de mandar. Sin ideas, sensibilidad social ni creatividad. Lo único que comunican es que se les cuecen las habas por ganar y sacarle la lengua a su adversario. ¿Y el país? ¿y la idea de nación? ¿Y el rezago histórico? ¿y la integración de las comunidades indígenas a la modernidad; el ejercicio de sus derechos ciudadanos que les garantiza la Constitución?


La descriminalización del aborto, la regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo, el creciente número de feminicidios, el trabajo infantil, la trata de blancas, la violencia gratuita, la regularización del uso de drogas, la corrupción de las fuerzas policiacas, la falta de oportunidades no para que un nini consiga un trabajo, sino para que desarrolle su propio modus vivendi y pueda desarrollar sus habilidades únicas; los mecanismos para que cualquier individuo pueda ganarse la vida sin recurrir al pordioserismo o al mercado negro y a la economía informal, entre muchos otros temas para los cuales el primer paso es la educación son los que ayudarían a definir posturas y a salir de este fango ambiguo de pareceres; no la descalificación ramplona o la exhibición inmoral de la cola inmensa que todos traen entre las patas.


Pero esos temas no se ven bien, son incómodos e inconvenientes; no repercuten en la macroeconomía ni ofrecen posibilidades de negocio, sólo mejorarían un poco la calidad de vida de los ciudadanos, lo cual, desde el inmediatismo gubernamental no es rentable. Mejor la ignominia y el subdesarrollo antes que un voto razonado.


México va muy bien, pero los mexicanos seguimos de la chingada.



José Manuel Ruiz Regil
Poeta, publicista y analista cultural