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jueves, 30 de enero de 2014

Lic. José Manuel Ruiz Castañeda (2 de febrero de 1939 - 14 de julio de 1999)



Yo soy mi padre
y soy también mi hijo
mi abuelo y  mi nieto
Soy el patriarca eterno de las generaciones
el infinito engendro que renace siempre.


Lic. J. Manuel Ruiz Castañeda


La voz de la alegría cantaba
en boca de mi padre
rozaba sus labios y vibraba amores
la daba a todos en palabras
en risas en agradecimientos en saludos
hacía amigos con su nombre
recogía a su prole de un chiflido
gastaba bromas sanas
contaba historias chuscas
largamente bendecía los alimentos.

La voz de la alegría caminó a mi lado
sin quebrarse
sin dudar
y su frecuencia se grabó en mi piel
como una oración que llena
de color el alma
y resplandece más que el sol en mi memoria.



Nació en la Ciudad de México. Hijo de Salvador Ruiz Sánchez, nacido en Michoacán, de profesión ingeniero y aficionado al box y a la lucha libre, y de Emilia Castañeda Cásares, originaria del Estado de Colima de donde llegó a la ciudad de México al cuidado de sus hermanas mayores al perderse en un incendio la hacienda donde vivían. 

Salvador y Emilia
Ambos se conocieron en el desaparecido Hotel Ritz donde trabajaban; él como gerente de los baños y ella como cajera.
Estudió con los hermanos maristas en el Colegio México de la calle de Mérida. Fue office boy en el Hotel Del Prado, y compañero de juegos de José Emilio Pacheco y de Humberto Romero Cándano, con quienes se volvió a encontrar en la Escuela de leyes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, de donde es egresado de la generación 1957, y donde trabó amistad con Tristán Canales y Jesús Bermejo, colegas con quienes comenzó a ejercer sus primeros asuntos.

Familia Ruiz Castañeda
En el Centro Universitario México ganó concursos de declamación y oratoria y fue parte del equipo de futbol americano Gamos en una temporada. Gustaba del fisiculturismo y del frontón.



Concurso Declamación
Un poco a fuerza por las exigencias marciales de su padre. Melómano frustrado, goloso irredento. Contaba que en las noches visitaba la cocina buscando alguna
gusguería y desde la recámara sus padres le gritaban: "¡Chifla, Manolo!" Lo cual era imposible, pues tenía la boca llena de pan. Quizás  de ese pan de sal que le hacía su tía Luisa en su cumpleaños y que a veces escondía bajo la almohada.


Concurso Oratoria
Estudioso y “machetero”, como él decía, tenía facilidad para la música y el dibujo, como buen acuariano, habilidad esta última que heredó de su padre, también. Tocaba la armónica. Pero la rígida exigencia paterna de dedicarse a la profesión elegida y no distraerse en “cosas superfluas” le impidió explorar otras habilidades que a su vez admiraba y favorecía en otros, especialmente en sus hijos.

Tercer nacimiento después de dos hermanos mayores que murieron prematuramente de bronconeumonía, creció con el cuidado y la sobreprotección del sobreviviente. Sociable,  en esencia, pero solitario por circunstancia, se refugió en el estudio y en la lectura de las obras clásicas, y en la escritura de cartas y artículos, así como en los programas de radio que después convirtió en su pasión y en los que al micrófono ejerció el resto de sus talentos como escucha, enlace, abogado de causas nobles y transmisor de alegría y esperanza.

"Cuando te veo", poema.

A finales de los años sesenta escribió y publicó algunos poemas y artículos en el periódico Novedades: Dolorosa partida de un genio: Walt Disney, Tradiciones y costumbres, Cuando te veo, ¡Oh, Dios! y fue escritor fantasma del Apóstol de la amistad, Don Jesús Gálvez Pérez. 


Don Chucho Gálvez Pérez.



También colaboró con notas de tinte periodístico en el diario Claridades en los años setenta. Algunos de sus títulos: Líder del tercer mundo y mensajero de la paz. Hay que ejercer con conciencia las profesiones. Infame y despótico el trato en las clínicas del ISSSTE. La ambición de poder está perdiendo a la humanidad. Desmedida voracidad en las escuelas particulares. 
Diario Claridades

Instituciones públicas o campos de concentración? ¿Es realmente expedita y gratuita la justicia para el trabajador ¡México no es botín de nadie! Justicia para el trabajador mexicano. Rebajante, ofensivo y antimexicano programa de XEW con Irma Serrano. Despertemos a la conciencia de la unidad ciudadana. Personal que entorpece la función de las instituciones. Los graves problemas prácticos de la justicia. El derecho: arte de lo bueno y de lo equitativo. Ecos de la emotiva clausura de los VII Juegos Panamericanos. Unidad y trabajo en la Facultad de Derecho. 

Justiciera Ley social la de protección al consumidor. Los reclusorios siguen fomentando la venganza, en vez de rehabilitar al delincuente. ¿Hacia dónde va el ser humano? San lunes y san viernes en los tribunales del D.F.

Fue profesor de Sociología en el Colegio Motolinía para señoritas a principios de los sesentas. Colaboró en el negocio familiar haciendo entregas en la camioneta de la tintorería La estrella. Era pulcro en el vestir y recto en el actuar. Manejaba un Boss Hall gris que traía impecable y sonaba su timbre de campanitas cuando llegaba a ver a su novia. Usaba corbata de moño y unos lentes de pasta que hoy serían considerados como de Hipster. Regalaba una sonrisa afable a todo aquel con quien se topaba. Ese gesto le valió que su suegro, Francisco Regil Magaña, lo llamara “el risitas”, y lo adoptara emocionalmente como su hijo, al casarse en el Templo de San Antonio María Claret, el 16 de diciembre de 1967, con María Martha Regil Vargas, aspirante a concertista en el conservatorio y quinta hija de una familia de diez hermanos que había formado con Guadalupe Vargas de Regil.

Martha Regil Vargas

Martha y Manuel
José Manuel y Martha tuvieron tres hijos y una historia de amor digna de una película de Angélica María. Él, enamorado irredento de Marthita, cultivó su amor con bellas palabras, tierna protección y promesas de una familia feliz que cumplió hasta el último de sus días. Ella soñaba con ser madre y cultivar un hogar bajo los preceptos de la moral cristiana. Fueron la típica familia mexicana clasemedia de los años setenta que vacacionaban a Acapulco a San José Purúa, Cuernavaca o Cuatla en una Combi verde botella equipada con cortinas de tela escocesa, sustentados en la noble profesión del esposo y la abnegación amorosa de la madre que lucía a sus hijos como modelos de aparador, impolutos y engominados aún a la hora de los juegos más salvajes. Quedan los recuerdos, los álbumes de fotos, los cientos de metros de película de 8 mm con los primeros pasos, los pasteles, los reyes y cumpleaños, los bautizos y primeras comuniones.

Dr. Burgoa
Fue alumno del Dr. Ermilo Abreu Gómez, de quien citaba mucho su definición de hombre: “El hombre es su hacerse a sí mismo con trascendencia hacia fines”. También fue alumno predilecto del Licenciado  Joaquín Ogarrio Meijueiro, y del Lic. José Luis Rebollo, a quien suplía en las clases de Derecho Constitucional a cuyo libro de texto, La Constitución, le decían “la violadita”. Tuvo la admiración y colaboración incondicional del Dr. Ignacio Burgoa Orihuela, jurista destacado, considerado el padre del amparo en  México, quien fuera además padrino espiritual de su proyecto radiofónico en el que habría de canalizar toda su vena filantrópica.

Litigó desde muy  joven con éxito, llevando a cabo su misión de defender la justicia y la legalidad (que no siempre son lo mismo) con honestidad y generosidad heroicas. Ajeno a la transa y a las vulgaridades del medio supo hacerse camino entre los pasillos de los juzgados con su habilidad retórica y don de gentes. Siempre atento y considerado con quienes colaboraban con él era el principal entusiasta cuando se trataba de “cumplir” con los detalles de las efemérides sociales: las Nochebuenas, los tamales, la rosca de reyes, el chocolate de San Valentín, las tortas, los pasteles de cumpleaños, los mariachis. Su impulso natural por facilitarle a los demás las cosas y crear un ambiente de fraternidad le hizo ganarse el cariño de muchos amigos y de no pocos enemigos, que al tiempo reconocieron su labor y le guardaron admiración y respeto.

Presidente
Fue comisionado por el gobierno del Presidente Luis Echeverría para representar a México en la Organización de las Naciones Unidas en 1974 en contra del Apartheid. Viajó a Europa en una gira presidencial y gastó un par de zapatos caminando el Campo Marte, en Paris, bajo una lluvia torrencial para conseguir un par de patines para su hijo mayor.

Colaboró como Gerente jurídico en Industrias Franco, en el Instituto Mexicano del Seguro Social, en el Departamento del Distrito Federal y en Seguros la República, donde permaneció hasta su retiro por causas de enfermedad, siendo además de Director Jurídico, miembro del Consejo Administrativo y asesor de Espamex, además de consejero personal del Presidente de Grupo Financiero Interacciones, el Actuario Juan Antonio de Arrieta.

Revista Imagen
Siempre se rodeó de un grupo de colaboradores leales que consideraba y trataba como parte de su familia. De entre ellos la más destacada por su agudeza técnica e imbatible vocación, la Licenciada Diana Barrionuevo Regalado, brazo derecho de incontables batallas. 


Aficionado de la comunicación y la tecnología coleccionaba gadgets que regalaba con enorme facilidad a quienes les causaban curiosidad. 

Innovador y pionero en el uso del radiolocalizador, el teléfono celular, las grabadoras portátiles, las cámaras miniatura y micrófonos. Elocuente y emotivo en sus discursos, siempre era el elegido para dar unas palabras en las reuniones, declamar algún poema o bendecir los alimentos. 

Ingreso a la Barra Mexicana Colegio de Abogados

Ingresó a la Barra Mexicana Colegio de abogados en 1983, recibido por el Licenciado Emilio González de Castilla, Presidente de dicha asociación. Preocupado por actualizarse profesionalmente cursó el Diplomado en Derecho Fiscal en el ITAM a principios de los años noventa. 

Siempre activo, aprendiendo y resolviendo. Su amigo Juan Viguria, una suerte de gurú que sabía trabajar para vivir y no al contrario, le recomendó muy a tiempo que se retirara del negocio jurídico, pues notaba los estragos que en su fuero interno le causaban los vicios que la profesión impone. Pero la vocación fue más fuerte y siguió atendiendo casos y asesorando asuntos hasta el final.

"Estuve ahí con él, igual de orgullosa que cuando él nos veía salir de cada grado, desde el Kinder hasta obtener el título profesional, o tomar un video y fotos en cualquier noche colonial. igual de contenta estaba yo de verlo con sus compañeros y maestros a sus 53 años. Y tomé varias fotos" -recuerda su hija, Martha Emilia.

Juan Viguria
Su participación en radio comenzó haciendo comentarios telefónicos como escucha en el programa Opinión Pública, del señor Francisco Huerta. Su constancia y valor de sus aportaciones le valieron la invitación a colaborar en el programa, alternando con el Dr. René Galván, y a hacer el comentario jurídico en el diario Voz pública. Célebre fue aquella denuncia de la patrulla indolente 20 6060. 

A raíz de esta experiencia creó el programa radiofónico de asesoría jurídica gratuita, pionero en su género, Bufete Jurídico, teniendo su primera transmisión en 1981 en la frecuencia 760 Kcs. de Amplitud Modulada, en la estación Radio ABC Internacional del empresario Mario Vázquez Raña, con quien llevó una relación comercial de respeto y apoyo mutuo.
Mario Vázquez Raña.

A largo de trece años celebró la transmisión ininterrumpida del programa, compartiendo con su audiencia comidas tumultuarias en los que había platillos tradicionales,  mariachis, tríos y espontáneos, convirtiendo el hall de la estación ubicada en Eugenia 1642 de la colonia Narvarte en una verbena popular, llena de gente que iba a retribuir su gratitud con regalos y abrazos. 


Lic. Eugenio Huerta Castro
También organizó comidas en La Hostería del Rey, restaurante de comida internacional de ambiente colonial, patrocinador del programa los primeros años, al que invitaba a un grupo de íntimos colaboradores como el Licenciado Eugenio Huerta Castro, el Licenciado Roberto Nuñez Escalante, el Licenciado Mario Dupont y todo el equipo de colegas y entusiastas del servicio como los abogados Carlos García, Óscar Guzmán, Gabriel Álvarez Suárez, los así llamados jóvenes estudiantes de ciencias de la comunicación, Alicia Gómez Carrera y Luis Francisco Lara López, amigos y parientes cercanos como Mario Guinea, la Licenciada Virginia Velasco, la Socióloga Esmeralda Lagos y la Licenciada Patricia Chávez, quienes colaboraron en la última etapa de este programa en Radio Acir, y por supuesto la dulce voz del teléfono, Marthita, su Marthita.

Núñez Escalante y Huerta Castro
Recibió premios de la Asociación Nacional de Radiodifusores, y de la Procuraduría Federal del Consumidor, a través del Licenciado Pliego Montes y del Licenciado Alejandro Rea Zamora, así como diversos reconocimientos por su labor altruista y de servicio social a la comunidad.

Su salud fue minando a causa de la diabetes que padeció desde los treinta y ocho años. Pero esta situación no mermó su bonhomía, ni su alegría por vivir. Acostumbraba desayunar con su amigo “el oso”, Licenciado Rea, y pasear por Office Depot y otros centros comerciales a la caza de artículos curiosos para su despacho, buscando siempre algún obsequio para algún amigo o pariente cercano. Durante sus últimos años nutrió su espíritu con el estudio de la Biblia en compañía de su esposa, quien lo invitó a unirse a un grupo cristiano. 

Asistían semanalmente a la prédica con Juan Manuel, el pastor, y atendían sus actividades hospitalarias durante la semana con el apoyo de Andrés Rodríguez, su chofer y asistente personal, quien se volvió su compañero fiel hasta el día en que murió en una cama del Centro Médico, a consecuencia de un cateterismo que  no resistió.

"El sabía que su enfermedad lo llevaría a la muerte, pero Dios le dio todo lo necesario para prepararse para ese momento".

"Vio a Jesús cara a cara. Lo vi pasar de una expresión de dolor por el infarto. Estuvo consciente en todo momento. Me vio directamente y movió una pierna, como diciéndome: “aquí estoy, sí siento y estoy escuchando”. Entonces me acerqué a su oído y le dije: “ya es tiempo papito, Jesús te está esperando, cierra tus ojitos y no te preocupes por nada, nosotros estaremos bien porque tu vas al cielo, ya hiciste lo que tenías que hacer aquí. Todo está bien, tu nuevo hogar está preparado para tí”. Cuando me levanté y abrí mis ojos él ya tenía una carita de paz y sus ojos cerrados, ya no gritaba de dolor pero seguía respirando con dificultad. Le dije a mamá que le hablara porque estaba consciente y la escucharía.

Así se despidieron, tomados de las manos como hace tantos años había empezado ese gran amor entre ellos. Lo que le dijo lo tranquilizó mucho más, ellos solían orar juntos en voz alta y leer juntos la Biblia, así es que habían aprendido a confiar en  Dios en todo tiempo. A los pocos minutos papá respiró hondo por la boca y se fue. Apareció una raya horizontal en el monitor y mamá le dio el último beso de amor y lloró en su pecho".
"Seguramente dijo al irse lo que escribió Pablo en 2ª Timoteo 4 7,8:He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.8. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”.

"Era, como dice la Biblia "Un dador alegre". Cuando me titulé estaba tan contento y orgulloso que me prestaba su oficina para dar mis primeras consultas. Después de un año, esos muebles me los regaló para mi primer oficina en Caliper (1995). Estaba claro que aunque todavía estaba fuerte y quería trabajar, a partir de entonces dejó por completo su carrera. Gracias a Dios por su bondad y su capacidad para dar y desprenderse para que los demás estuviéramos contentos. Esto lo hacía con otros también. Aunque nunca lo hacía público. Así era él"

"Obviamente mi mayor apoyo, sobre todo en lo técnico, en cómo se trabaja, en lo que debía hacer para ganarme un lugar en esa empresa, todo eso me lo enseñó Papá. Su experiencia como empleado y socio, la acepté y la aprendí. Lo único malo es que también aprendí a ser muy dada a todo lo que tenía frente a mi, y me pasó lo mismo que a él cuando me di cuenta que tanto estrés estaba dañando mi salud" -Martha E. Ruiz Regil. 

sus hijos les dejó en herencia el orgullo de haber tenido un padre congruente con su forma de pensar, generoso, chillón, alegre y bullanguero, comprometido y con una gran vocación por el servicio. Conceptos, hijo, conceptos, fue el acicate intelectual que sembró en el mayor. 

Ternura y comprensión brindó a su hija en cada momento, -usté, déjese querer, le decía-; tolerancia y confianza infinitas para el más chico, -Espérate, te conviene...-y una presencia de su amor constante a su mujer en cada cosa, cada objeto, cada pensamiento adivinado.



José Manuel Ruiz Regil.

1 comentario:

Ondina dijo...

Querido Josman, qué placer leer este modesto homenaje a un hombre tan grande como fue tu padre. Un gusto conocerlo a través de tus letras, y conocerte a ti un poco más a través de él. Un abrazo y mi admiración.