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jueves, 13 de marzo de 2014

La laja y el pedernal

Armando Regil Velasco y 1 millón de jóvenes por México.

1 millón de jóvenes por México más que una agenda a seguir para convertir a México en un país de primer mundo de aquí al 2050, sí o sí, es una invitación a tomar por mano propia la responsabilidad de construir un país digno, donde las instituciones sean operadas por individuos éticos, congruentes, con ideales y valores trascendentes, que reviertan el proceso de empobrecimiento que ha sufrido esta nación tan rica, a lo largo de insufribles sexenios.

Armando Regil Velasco (1985) con la confianza y la garra que sólo se puede tener en la juventud, junto con su hermana Claudia Regil y un gran equipo de visionarios, han hecho una mancuerna poderosísima capaz de ennoblecer las voluntades de muchos líderes internacionales que se han sumado al gran movimiento generado por IPEA, A.C. (Instituto de Pensamiento Estratégico, A.C.), primer Think Tank mexicano, de donde, después de un arduo trabajo de investigación, análisis, discusión y estrategia ha salido esta agenda de libertad que ahora proponen: 1 milllón de jóvenes por México, músculo de la sociedad civil que da voz al sector más ignorado y valioso de esta multifacética comunidad: los cientos de miles de talentos potenciales, de líderes semilla, de cerebros y corazones, que de no tener opciones donde realizarse se pudrirán como ha sucedido a muchos, o acabarán por fugarse, como también tenemos a la mano muchos ejemplos.

Para que México deje de ser “el país donde nacimos y donde tenemos que sobrevivir” y se convierta en el mejor lugar posible es importante “sacudir las neuronas y las conciencias”, volver a la ética y revisar ya no por qué estamos mal y qué hacen los corruptos –eso lo sabemos, lo vivimos, lo sufrimos todos los días-, sino por qué y cómo podemos hacer que el lugar donde vivimos sea distinto, mejor, propicio, viable para la felicidad. Dejar de estirar la mano para ofrecerla; dejar de quejarse, para proponer; dejar la apatía, por el impulso que da la libertad de crear.

Actualmente 1 millón de jóvenes por México busca la representación en el Congreso para seguir de cerca las acciones de gobierno y tener voz en el desarrollo de las reformas estructurales que plantean una nueva faz histórica para esta nación. Es normal que el adulto promedio chispe los dientes y suspire con incredulidad ante una propuesta de esta naturaleza. Pero en realidad no somos nosotros quienes llegaremos a los puestos de influencia donde habrán de aplicarse los nuevos valores, sino ellos, los de la generación de los ochentas para acá. Lo que nos toca es promover el estado de derecho, la igualdad de oportunidades, la justicia y el respeto al individuo en cada una de nuestras acciones. Ser creativos, trabajadores y honestos y entender el sistema de mercado para entrar en el juego de la sustentabilidad. Ellos, los jóvenes de hoy –mientras lo sean, y cuando lo dejen de ser, lo mismo que nosotros- , tendrán que operar con dignidad –lo que no han hecho las generaciones anteriores- un país que si no arriba a los valores filosóficos que han permitido a otras naciones como Chile, Corea, Brasil o Colombia salir adelante, tendrá consecuencias funestas. Y ya tenemos atisbos de ello.

Acompañan las reflexiones de Armando Regil una serie de mensajes de líderes internacionales, como sabemos que ya es sello en la experiencia de este Marco Polo contemporáneo, y al mensaje que nos entregó en su primer libro La respuesta eres tú, donde incluye charlas, reflexiones y pensamientos que han podido compartir con él hombres y mujeres influyentes de diversas latitudes para que a su vez él los comparta con los jóvenes del mundo, integra aquí la opinión de James Buchanan, Premio Nobel de economía, quien luego de escuchar la propuesta de 1 millón de jóvenes por México corrigió su visión pesimista sobre la recuperación económica de México y se sumó a la voluntad de cambio del movimiento; Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, quien invita a los jóvenes a no desdeñar la política y a redescubrir el sentido trascendente de la vida, más allá del mero pasarla bien, del puro espectáculo;  Francisco Flores, Presidente de El Salvador (1999-2004); Jorge G. Castañeda, Secretario de Relaciones Exteriores (2000-2003); Colin L. Powel, Secretario de Estado de Estados Unidos ( 2001-2005); Álvaro Uribe, Presidente de Colombia (2002-2010); Haakon Magnus, Príncipe de Noruega; Lesh Walesa, Presidente de Polonia ( 1990-1995), y otros. Con todos ellos ha sabido estrechar vínculos y establecer una comunicación verdadera, esa que se necesita para crear un mundo nuevo.

Quizá a algunos les suene utópico o excesivamente moralista a ratos la propuesta (la agenda incluye un decálogo que orienta las acciones del joven de acuerdo a los valores universales), si consideramos que la humanidad está ya a más de cien años de la muerte filosófica de Dios. Pero desde entonces no nos ha ido mejor. Y ante la realidad, esta visión, si se quiere, conservadora, es una sana manera de retomar el camino. Se están llevando a cabo acciones concretas en comunidades que tal vez quedan muy lejos de nosotros, los que no estamos en el ámbito académico, político o el empresarial cupular, desde una perspectiva que quizás no sea la más popular, pero sí la más influyente -en el buen sentido-. Estos jóvenes están construyendo los acuerdos sobre los que tendrán que caminar en el futuro. Que nuestro voto de confianza sea el actuar recto y consciente de cada uno.

Habrá ajustes y la pluralidad de ideologías tendrá que hallar su cauce en el diálogo de ideas y en el respeto a la individualidad y al ser en la construcción del bien común, pero estoy seguro que 1 millón de jóvenes por México, de Armando Regileditado por Taurus es, de alguna manera, la laja y el pedernal que urge a este pueblo para encender la chispa de conciencia que puede renovar la atmósfera de este país. Es un libro escrito con la actitud más revolucionaria que se puede tener en estos días: esperanza, ingrediente esencial del gran cambio por venir.

José Manuel Ruiz Regil.
Analista cultural.

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