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domingo, 21 de mayo de 2017

Destello en la oscuridad


Agradezco mucho cuando una expresión artística, un evento estético, un choque fortuito con la belleza me recuerda que estoy vivo: me dan ganas de escribir y compartir lo que veo. Es el caso de la pintura del hidalguense José María Martínez en la exposición que inauguró Aldama Fine Art el 17 de de mayo y que estará abierta hasta el 30 de junio de 2017. 

   
La luz de la sombra es un excelente título para esta reunión de piezas, para mi gusto inquietantes, por lo simbólico y lo aparentemente sencillas que son. Lo primero que me inquieta es este personaje un poco mago, un poco payaso y un poco muerte, vestido de overol azul, saco de terciopelo rojo cereza, sombrero de copa cuando adulto y plano cuando niño y máscara de pájaro, que bien puede evocar las máscaras que usaban los médicos en la edad media o a las mascaradas italianas del siglo XVIII. En todo caso su misterio es macabro frente al resto del atuendo. El enigma cumple con ensombrecer la luz de un rostro, supuestamente sonriente detrás de esa nariz aguileña y larga -la más desconfiable de todas las formas, según el estudio de las fisonomías-, a la vez que ilumina, con una personalidad anónima o neutra las sombras del rostro que cubre. 

   
En la pieza icónica -Mi hermano-, esta suerte de mimo-ilusionista aparece una rosa y la suspende en el aire, despetalándose. ¿Qué es una rosa roja aparecida por las manos enguantadas de un ilusionista? ¿Alude, acaso, a la ilusión del amor, de la belleza, de la permanencia; de los valores que creemos eternos, y este nigromante nos los pone en un limbo blanco para socavar nuestra ingenuidad?

   
La luz de la sombra también sugiere una lectura positiva de las cosas; es decir, hallarle el lado amable a la vida. Llama la atención que este anacronismo urbano, resabio del siglo XIX, aparezca cómodamente en escenarios rurales bastante simples. Tan simples como tierra, horizonte y cielo (azul y beige), sin otro código que un respaldo de color claro, simple, casi transparente, que resalta al primer plano el objeto pintado. 


Piezas como El aguador, Camino a la Ciudad de México, Niño con acordeón, Contador de historias, parecen narrar momentos de la odisea del migrante del campo a la ciudad; pero también un proceso de maduración simbólica: de la niñez a la adultez, del placer al dolor, de la ilusión a la magia, considerada ésta como maestría, conocimiento.

Encuentro una relación entre el niño con acordeón y La muerte, o La muerte chiquita, pues el niño extiende los brazos a los lados igual que el ave las alas para ser retratada. El niño carga un instrumento musical que da voz a sus sentimientos y lo acompaña en la travesía hacia la ciudad, como el canto característico del ave.


Creo que hay una clave interpretativa en Caradura, aquella pintura donde el objeto representado es un cráneo que pende de un tallo de rosa y en el hueco de la nariz aparece una bola de payaso. Es su “memento mori” con gran humor negro, y la alusión a la rosa que por muy bella y vibrante que haya sido en su plenitud, acabará por morir. Así la sonrisa, la felicidad, que es efímera.


En otra sección de la muestra encontramos piezas de formato más pequeño y gran exquisitez estilística, pintadas quizás con pinceles de un solo pelo. Es el caso de Nido, Aires de primavera, donde la similitud cromática del objeto representado y el fondo lo abraza y lo muestra al mismo tiempo, transmitiendo tranquilidad, reposo, calma. Es el caso también de Mujer pájaro o la Hechicera donde el único contraste de color entre el cuerpo claro, desnudo, rosado, y el entorno blanco, casi transparente, como la máscara que esconde la identidad femenina, es la negra cabellera.

La serie Tu Tlacoyo, con su erotismo implícito, Los alimentos, Tuna, son una exposición del dominio técnico y perfección dibujística, como los dibujos en grafito y lápiz azul. Es el caso de Mujer Pájaro-Jaguar, en la que Martínez recompone, a través de la anatomía femenina, la fuerza de nuestras raíces y la ambivalencia de los símbolos, pues el personaje está de espaldas y trae la máscara hacia atrás, escondiendo doblemente el rostro de la mujer. En Alicia encontramos una prefiguración de la anciana mata-conejos que vemos posteriormente con gran colorido y fondo azul. El sacrificio anunciado del conejo asomado en la chistera sobre la silla es la culminación de la vida en la ancianidad: tiempo cumplido. Muerte al mito de Carrol.




La exposición cierra con una pieza por demás emblemática, Luz tibia, en la que se integran las figuras del niño con acordeón montado en un burrito y el aguador, un personaje trajeado con sombrero y máscara de pájaro que, por decirlo de manera burda, tiene sed en medio de la fuente; símbolo de la insatisfacción constante, en una composición onírica que completa el discurso estético. ¿Acaso el sueño del niño que se aventura a lo desconocido; sed de saber, sed de ser?


Aquí pueden ver el magnífico catálogo que como siempre ha editado Aldama Fine Art para esta muestra.


José Manuel Ruiz Regil

Poeta y analista cultural




martes, 6 de noviembre de 2012

6to. Boletín de arte y estilos de Arte Duro Curators & Dealers del 1 de noviembre de 2012



ZonaUno, signo-son-imago, proyecto sinestésico de VíctorSosa, cuya columna vertebral es el seminario permanente de apreciación poética que imparte en Casa Refugio Citlaltépetl, celebró su quinto aniversario el 17 de octubre en el Café Condesa, donde María Cruz, Rosa Durán y el mismo Víctor Sosa hicieron una lectura de su poesía más reciente.


Entre uno y otro autor Manolo Regil 
interpretó algunas de sus canciones, acompañado al bajo por Paco Galván. Una noche en la que se celebró la amistad a través de la revelación de la palabra. (Foto Pedro Zeha)



Por primera vez en México se llevó a cabo la feria de arte accesible más exitosa de Inglaterra, Affordable Art Fair. Más de cincuenta galerías presentaron a sus artistas más vanguardistas ofreciendo sus piezas en un rango de precios competitivos entre los $1,000.00 y los $99,000.00 Una gran oportunidad para iniciar una colección de arte con asesoría de los mejores galeristas del país. Entre ellos Aldama Fine Art, quien abría el circuito desde un lugar privilegiado con obras de Miguel Angel Garrido, José Antonio Farrera, Héctor Javier Ramírez, Yampier Sardina y Tomás Gómez Robledo, cuya calidad estilística y discursiva los está poniendo al frente de los más vendidos y reconocidos en México. 

Del 17 al 22 de octubre Parque Reforma fue centro de reunión de diletantes del arte, artistas, inversionistas y curiosos que se encontraron ahí para intercambiar ideas, analizar tendencias e intercambiar propuestas. Dentro de las actividades educativas resaltó la conferencia del Antiguo Colegio San Ildefonso, en la que compartió su experiencia en el montaje y exposición del trabajo de Ron Muek, una de sus exposiciones cumbre, por la cantidad de asistentes de primera vez que convocó al museo, entre otros datos de medición interesantes. Asimismo, la presencia de la revista Arte al Día que dirige Iván Diosdado, fue un estímulo importante para imprimir dinamismo y ojo crítico al evento.

Continuando con las primicias en nuestro país, Arte Duro Curators & Dealers asistió al 1er. Simposium internacional Arte, Cultura ynegocios organizado por Imaginaria Arts & Show, una empresa mexicana, operada por empresarios entusiastas dispuestos a sentar las bases de una economía creativa que pueda generar riqueza para quienes la reclaman con su talento. Un evento sin precedentes, que reunió a la comunidad de productores, gestores, periodistas, artistas y asesores culturales en el Foro Cultural Coyoacanense Hugo Arguelles, del 22 al 26 de octubre de 2012. 20 conferencistas compartieron su experiencia en torno a temas de Marketing cultural, Propiedad intelectual (Luis Javier Mondragón), Corporativismo (Rafael Luna) , Cultura y género (Silvana Gesualdo), Museos y galerías de arte (Carlos Jaurena Ross), Cultura green, Turismo cultural (Rosa María Avila Aldapa), Festivales internacionales (Tenoch Ramos), Plataformas tecnológicas (Juan José Díaz Infante), Televisión cultural (Carlos Vicencio Estrada), Medios impresos (Ma. Del Pilar Montes de Oca), Disqueras indies (Ricardo Bravo) y otros emprendimientos que se entrelazan para fortalecer esta industria emergente. Arte Duro Curators & Dealers agradece en especial a María Gurley y Sergio Gómez Tagle su iniciativa, y confía en que el resultado de este encuentro rinda frutos el próximo año con la influencia que se pueda tener dentro de las políticas públicas que propicien la viabilidad de la economía de la cultura.
Se celebró la 6ta edición del Torneo de poesía Adversario en el Cuadrilátero2012. Un proyecto original de Editorial VersodestierrO, empresa cultural que dirigen Adriana Tafoya y Andrés Cardo desde hace más de diez años. El 25 de octubre en la plancha del zócalo capitalino, dentro del marco de la Feria del libro, se dieron cita 40 poetas, seleccionados de 150 inscritos en la convocatoria para encontrar a los próximos 16 participantes que pasarán a los 8vos. de final el próximo 3 de noviembre en el Foro Cultural José Martí. La contienda estuvo reñida, por la diversidad de voces y estilos, que eludía la unanimidad en el jurado, compuesto por Antonio Robles Aragón, Sandino Bucio y Juan Cu, lo que disparó mucho los criterios de evaluación, puntuando en promedio -afortunadamente para la polémica-, a un grupo cuya multiplicidad de voces disímbolas entre sí, pero unidas por una sola pasión, confirmaron que en el ring la poesía es un deporte intelectual por excelencia. Entre los seleccionados se encuentran Edgar Javier Ulloa, de Chihuahua; Hugo Alberto Grados, de Hidalgo; Laura Rojas, de San Luis Potosí; Huber Martínez, de Guerrero; Petronilo Amaya, de Durango; Raúl Ramírez, de Guadalajara; Karlos Atl, José Manuel Ruiz Regil, Carlos Chávez, Adriana Ventura, Mauro Hernández, Joana Medellín, Miguel Santos y Víctor Lovera. En esta contienda el erotismo, la poesía rabiosa y la arenga social se dan el quien vive por disputarse los primeros lugares. Agárrese de su silla y amárrese bien su máscara porque esto es adrenalina pura.


La iniciativa de Lola Izurieta y David Pérez Felegrino de convocar a 48 artistas plásticos para reinterpretar la tradición mexica del Tzompantli por fin vio la luz este 30 de octubre en las instalaciones del Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Moneda Núm. 4, Centro Histórico de la Ciudad de México. A cada uno se le entregó una tabla para que elaborara una pieza con libertad absoluta. Se les tomó una foto y una radiografía de cráneo, imágenes que constituyeron la versión contemporánea de este variopinto altar de calaveras. La curadura Graciela Kartofel comenta en el libro Tzompantli, edición conmemorativa de esta muestra: “Los autores pertenecen a tres diferentes generaciones, entre ellos tres “se nos adelantaron”: Phil Kelly, Oscar Rodríguez y, recientemente, Carmen Padín. De los cuarenta y ocho que conforman el gran Tzompantli, el sesenta por ciento nació y vive en el Distrito Federal y en el Estado de México; mientras que el porcentaje restante pertenece a otros estados – Oaxaca, Puebla y Guerrero-, así como hay algunos artistas del exterior residentes en México y una artista local que vive fuera el país. Eduardo Romo y Alberto Castro Leñero, artistas de Arte Duro, Curators & Dealers contribuyen con su visión trascendente en este muro de la renovación. Visítalos. 

The Swingsters Jazz band integrados por el director musical y arreglista Christian Bernard, el baterista Raúl Campos, el contrabajista Kike Rosales, el sax Bruno Cruz Petit, y su vocalista Rodolfo Vera se presentaron el 1ro. de noviembre en The Polak Jazz Club para ofrecer al público de seguidores novedosos arreglos sobre los standares de jazz que han hecho historia como I´ve got you under my skin, Day and night, contrastando con versiones de soft jazz de aquella legendaria pieza de Police que diera fama a la voz yerma de Sting Every breath you take, así como nuevas interpretaciones de Unforgettable y Superstition. Camaradería, precisión y buen gusto fueron el plato fuerte de una exquisita cena para compartir entre amigos. Arte Duro Curators & Dealers felicita a The Swingsters Jazz Band por su creciente carrera en la escena del Jazz mexicano.

Somos
Vivir del arte, por el arte y para el arte

Directores: Lic. José Manuel Ruiz Regil 
Lic. Claudia López Vargas. 
e-mail: arteduro.dealers@gmail.com

sábado, 1 de septiembre de 2012

Cronopsias o el peso de viajar en un instante*, por José Manuel Ruiz Regil


*Texto para el catálogo de la exposición Vida en tránsito La naturaleza muerta revisitada 23 de febrero al 9 de marzo de 2011, Galería Aldama Fine Art.

Paren al mundo que me quiero bajar.
— Mafalda / Quino

Todo es vanidad de vanidades
— Eclesiastés 12:8

Mientras Lot y su familia huían de Sodoma, su mujer Yrit (Edith), desobedeciendo al mandato de Yahveh, se volvió para mirar hacia atrás la ciudad devastada, y quedó convertida en estatua de sal, como castigo. Esta minúscula, pero significativa anécdota bíblica, puede ser la semilla que engendre una explicación acerca del interés que muestra el espíritu colectivo de los últimos años por mirar, de una manera perenne, fragmentos de la historia inmediata que quisiéramos detener y estudiar con detalle. Sobre todo, cuando nos hemos dado cuenta de que no sólo es la cantidad de eventos con los que la contemporaneidad nos azota, sino la velocidad con la que los presenta. Esa es, quizás, la búsqueda de ruptura que algunos artistas emprenden, desde diferentes trincheras, y sin una aparente conciencia de grupo (al menos no declarada).
Los artistas que en la colectiva Vida en tránsito. La naturaleza muerta revisitada presenta la Galería Aldama Fine Art reflejan que, perteneciendo a generaciones distintas, hay una demanda espiritual, un llamado interno de este tiempo que los conduce por el camino de la recuperación figurativa, aun en abstracto (Gustavo Quiroz); del estatismo en sus temas, aun en la vorágine de la escena (José Antonio Farrera); del viaje del héroe que está destinado a hallarse en el paraje más lejano de su ego para volver al principio (Elia Andrade). Estas biopsias que le hacen al tejido del tiempo en sus obras, es decir, Cronopsias —valga la licencia—, les permite eternizar el instante y contemplarse en el espejo de lo ordinario, a sabiendas de que habrán de correr la misma suerte que Yrit (Edith), con la diferencia de que no serán ellos personalmente quienes muten mineral, sino su tránsito, el cual en un aparente Still, empujará la historia, a través de un pasaje de la nueva pintura contemporánea. Si la visitación trae epifanía como pretexto, la revisita es por demás evangélica; y en tiempos de apocalipsis, salvación.
Quizás el dominio de la técnica, la experiencia académica, tácito en su factura, plantee en ellos un dilema muy grave, en un momento histórico donde la esperanza de vida es cada día mayor, y la ilusión de trascendencia puede desvanecerse de un segundo a otro, como la sonrisa del gato de Cheshire, pues teniendo la elocuencia técnica que muestran ¿de qué temas se ocuparán? Al parecer los artistas que conforman esta colección sólo quieren decir su día, su entorno, el mundo tal cual. Y al hacerlo revelan, queriéndolo o no, racimos de presencias que por encima de las preferencias, los homenajes y las influencias asumidas, acuden a la revisita, resolviendo la paradoja del género en el tiempo.
La cartografía fantástica que presenta Silvia Andrade resignifica al bodegón pautando meridianos que armonizan la desproporción de los objetos, para crear una topografía portátil como el tiempo, diseñando rutas donde el movimiento alterna lo real/virtual en un espacio bidimensional.
Los objetos de Yampier Sardina revelan el diálogo de las categorías (El exquisito sueño de la relación) en el que los objetos esbozan una leve empatía entre sí, y hasta posturas bipolares (Jineteras). O incluso, resalta el valor de los objetos de su afecto en contraste con lo artificioso de su atrezzo, en un entorno que a la vez denuncia una inevitable decadencia del mundo exterior a la composición (Propuesta deseada / Sesión con el deseo).
En algunos, de una manera más o menos clara, se advierte un tirar el guante que reta a duelo a los grandes maestros. Es el caso de Elia Andrade que en el caballo de Troya de sus bodegones despliega una intertextualidad transdiciplinaria. Rescata la imagen del cine (Todas las mañanas del mundo, Alain Corneau, 1991) y la devuelve a la tradición pictórica con un guiño de complicidad. La botella de vino encestada, la copa y el plato con gofrenatas constituyen el modelo de cuadro que mira el cuadro, que mira el encuadre, que mira el cuadro original de Monsieur Baugin Le dessert de Gaufrettes. El pasaje fílmico tiene especial trascendencia por el cuestionamiento acerca del arte, lo efímero y la eternidad, en el que se inserta también la propuesta de la autora.
Otro claro manotazo histórico lo da Miguel Angel Garrido, cuya fuerza y luminosidad sacan brillo a las paletas de las cuales sí se atreve a decir su nombre (Aves y pescado con Bacon), como si estuviera decidido a arrebatarles el podio. Jarra con girasoles, es un gesto desenfadado que se sacude el super-yo impuesto por el maestro holandés y arrasa con las cosas de la mesa para plantarse en ella renovando el tema; liberándolo para sus contemporáneos, con una luz de sótano que revela al objeto una presencia rotunda, y sin embargo, asume caminar en armonía con la poderosa gran sombra de su pasado.
A esta conversación silenciosa entre contemporáneos se integra José Antonio Farrera, ahora en su encarnación de florista experto en fragancias cromáticas y olores primarios, presentando un arrebato natural (Viejo bouquet en vasija, Bouquet de la casa amarilla y Bouquet muy muy viejo en rojo y amarillo), cuya profusión de pétalos se derrama sobre el lienzo, en un desparpajo orgánico al que el corsé de la cultura le es insuficiente para esconder sus raíces instintivas llenas de inercia germinal.
Haciendo un bello contraste en la paleta y el concepto, El desayuno y Una mañana de domingo de Gustavo Quiroz, relajan la tensión y brindan una claridad chispeante provocada, tal vez, por la palidez que desdibuja los objetos, incrustándolos en una sugerida atmósfera onírica o fantástica, casi urbana, sin por ello abandonar el género acordado.
Las piezas de Juan Carlos del Valle, aportan la crudeza de lo dos veces inerte. Apenas nos detiene en el memento mori del ave, pues por lo regular en la acción abrumadora de preparar las viandas, se pierde conciencia del cadáver que acabamos de crear. Así en Caída libre, la docilidad con que se abandona a la fuerza de gravedad el objeto, evidencia la calidad material que en estado inanimado conserva.
Manuel Garibay parece inscribirse en la estética del deterioro, y desde ahí, establecer un diálogo con la historia, sin maquillajes, ni retóricas rancias. Caída, ese arriate de girasoles muertos amarrados por una cadena herrumbrada ante una puerta de madera podrida, pareciera el testimonio simbólico de cien años de batalla icónica. El Comal solar arde provocando un acomodo concéntrico del muro a su alrededor.
La festividad de la muerte la plasma Miguel Ángel Ramos en Moras e Indio / Red Coca, La pesadilla, y Honoris causa, donde actualiza el Vanitas aportando ese toque de contemporaneidad, que de quedarse en la inclusión de un objeto cotidiano, quizás, sería menor; mas, el tratamiento del lienzo, el escurrimiento y derretimiento de los elementos en su composición —incluso el deterioro del fondo— parecen compartir el desencanto de una época que oscila entre lo onírico y la ficción, sin que por ello se soslaye la autodestrucción.
Las aves que presenta Luis Argudín reiteran la figura mitológica de la estatua de sal a la que hemos recurrido para abordar esta exposición. La simbología que reviste a estos depredadores (libertad) se mantiene resguardada doblemente en estos Vanitas naturae, (por la disección y la pintura) en que el movimiento, la velocidad y sagacidad que los caracteriza, y que inspiran al hombre a soñar con la posibilidad de emularlos, ha quedado inmóvil en un instante para siempre. La dura luz proyecta las siluetas sobre la pared o la cortina con una fuerza que quisiera impregnarse en el tiempo, dejando la huella de lo que ya no será más.
Estas piezas y sus autores, como Yrit miran eternamente la ciudad de la pintura devastada por el tiempo y las ideologías. Se detienen y se separan en el camino de sus más cercanos. Pero a cambio ganan el privilegio de lo cotidiano, aunque sea pasajero; apenas una breve transición entre la nada y el ser.

lunes, 6 de agosto de 2012

El movimiento de lo estático*, por José Manuel Ruiz Regil


Tachita abierta de piernas.
“Lo único inmutable es la constante impermanencia”  Proverbio Sufi

Sabemos de la existencia de los electrones porque la ciencia ha podido retratar la huella del lugar donde estuvieron. Pero no ha sido posible saber el lugar donde se encuentran en el instante que son fotografiados. Esa es la primera idea que asocio al enfrentar la obra de Miguel Angel Garrido en la Galería Aldama. La forma expresa el fondo a la manera de un acelerador de partículas, para demostrarnos lo que ha pasado, sin detenerse en lo que es; y anuncia lo que será, a través de la sugerencia del movimiento, del impulso vectoriano de su composición.
La colección “Mientras sigamos vivos”, nos recuerda que nada es lo que parece. En esta serie de retratos expresionistas el personaje principal es el movimiento; y su discurso, la mutabilidad de lo estático, utilizando como gramática a la luz, que revela, compensa, destella, acerca y oculta elementos, que concentran en un lienzo la riqueza de los 24 cuadros por segundo de la pantalla grande. 
La física cuántica ha demostrado que el 99% de la materia es vacío, y que entre partículas ocurren muchos fenómenos, incluso el tiempo y el cruce de dimensiones. La pintura de Garrido testimonia lo dicho. Y para no distraernos con el tema, toma prácticamente cualquier escena de la vida cotidiana. Pretextos fútiles, si  se quiere, para adentrarnos en la algarabía de su visión.
El artista revela, anticipa, denuncia, consigna que lo que vemos sólo es, cuando mucho, el trazo de lo que ha sido, o de lo que está siendo mientras deja de serlo. Como toda creación el significado no está en lo dicho, sino en lo evocado. La pintura de Garrido reanima lo que la fotografía congeló, trastocando la vocación de ambos lenguajes. Además, no está solo. El autor se ha montado en un linaje que descifra en el DNA de su trazo los genes de Lucien Freud, Edvard Munch, o Siqueiros, y recombina su talento bajo el principio de incertidumbre, para dar como resultado un festín de luces y masas polimorfas; vorágine del instante. 

 Frente al poste.
Como base de la obra se adivina un dibujo académico de buena factura, el cual sacrifica en pos de la pintura, de la frase ideológica final que le exige descomponer el preciosismo vulgar de lo evidente, desdibujando formas y rasgos, para poner a prueba al espectador.


Lo incomoda un poco y lo invita a salir de lo reconocible para tentalear el mundo del misterio detrás de lo aparente, no sin la recompensa de la evocación que permite que uno imagine, adivine, suponga o construya a partir del título, la cercanía social con el autor o la recreación de escenas comunes, a manera de asidero al cual volver de la experiencia estética o desde el cual partir hacia la reflexión.
Con sensibilidad de punta, el pincel de Miguel Angel,  apoyado en la foto y, seguramente, en el software -herramientas a mano-,  nos ofrece estas visiones que tambalean la tan codiciada búsqueda de la seguridad, que en estos días busca invadir todo los espacios de cambio, y nos restriega la ilusión de certidumbre para encontrar en la metafísica de la acción una retratística contemporánea, quizá más real, aunque menos asible.

 Esteban.



 *Este texto lo escribí por el impacto que me causó la obra -como suelo hacer siempre que eso me sucede-, y al mostrarlo a José Ignacio Aldama sucedió lo inesperado, pero lo tantas veces deseado. Me lo compró y me pidió escribiera un comentario sobre la siguiente exposición en su galería. Desde 2009 Aldama Fine Art me ha confiado algunos comentarios críticos de sus artistas, lo que ha sido para mí un gozo extraordinario.